Pequeños rayos de sol entraban por la ventana golpeando el rostro de Tom, quien con dificultad trataba de taparse, su mente aún se encontraba nublada. Lentamente se sentó en la cama, aun con sus ojos cerrados, la cabaza le dolía a horrores, había despierta con una gran resaca dentro de sus 27 años nunca se había despertado de esta manera, sentía dolor en todo su cuerpo y un dolor punzante en la cabeza, además de fuertes náuseas y lo mantenían respirando lentamente. Tom no recordaba mucho de la noche anterior, ni de como había llegado a su habitación, pero poco a poco pequeños fragmentos de recuerdos llegaron a su mente y lo hicieron sentir peor que miserable. La imagen de Nicole acostada a su lado, de él abrazándola y acostandose en su pecho, de ella acariciendolo y reconfortandolo y d

