Después de aquella desenfrenada noche que ambos tuvieron, Tom cargó a Nicole y la subió al auto, la cubrió con una manta y cerró la puerta, luego se subió él. —Tom... Yo quiero hablarle. —Dijo Nicole con voz y temblorosa. —necesito contarle todo, Tom, yo no puedo seguir haciendo lo que estamos haciendo Tom, no sin sacarme todo lo que tengo guardado aquí dentro. —Nicole puso su mano en su pecho, mientras miraba a Tom a los ojos. Tom la miró a los ojos y sonrió, se acomodó en el asiento para poder mirarla. —Está bien, tranquila. —Tom, no quiero que sigamos así, no puedo seguir viéndote si no te cuento todo de mi, no quiero que te lleves más sorpresas desagradables por— —Nicole... Mi niña, está bien —Tom acarició la mejilla de la joven. —Puedes decirme lo que quieras.— Nicole sonrió y

