Por fin nos hicieron entrega de nuestra cabaña, un poco alejada, pero la verdad es que me sentía mucho mas cómoda con ese lugar, entramos nuestras maletas, yo ardía de deseo por que me hiciera suya, pero me encontraba en mis días, sin embargo, empezamos a besarnos desesperadamente, David bajaba su mano izquierda hasta mis glúteos apretándolos con fuerza, mientras yo deslizaba suavemente mis manos hasta alcanzar la cremallera de su pantalón, suavemente empecé a bajarla hasta que sus pantalones empezaron a caer al piso, a continuación me deshice de sus boxers, me daba morbo ver su ere****** así introduje su mie**** en mi boca y empecé a succionar mientras con mi mano derecha me ayudaba bajándola y subiéndola hasta que llegó a su clímax en mi boca. DAVID: Amoooor, que rico... dónde aprendist

