Una semana ha pasado desde que ingrese como paciente, las agujas se convirtieron en algo habitual y aunque duelen la mayoría de las veces, sé que podría ser peor. He conocido a varias enfermeras y doctoras, todas amables, unas más que otras y eso hace mi estadía más llevadera. Lo que definitivamente no lo hace mas llevadero es el gruñón de Logan, no sé que le ocurre, pero pasa de hablar amablemente con cualquier otro ser humano, pero cuando se trata de mi es… frio. Intente no darle importancia, pero cada segundo que pasa se me hace más irritante su presencia. - Buenos días – ingresa Cristina con su habitual sonrisa y me saca de mi ensimismamiento. - Buenos días. - Uy, al parecer alguien no está de humor hoy. - No, solo estoy un poco cansada. – me limito a de

