Llegamos a un local de comidas rápidas, Amelie se ve feliz y no estoy segura si es porque mi padre y Rebecca pueden reconciliarse o porque, pero verla de esa manera me genera cierta calidez en el cuerpo y me contagia. - Creo que pediré el combo grande, tengo mucha hambre. – comenta observando la cartelera del menú y asiento en acuerdo. - Creo que yo también. – digo saboreando de antemano mi hamburguesa con extra queso y papas grandes. - Creo que mi sobrino o sobrina ya comienza a darte antojos – se ríe, pero vuelve a la seriedad cuando nota mi mirada malhumorada. – lo siento. Hacemos nuestros pedidos y en menos de diez minutos ya estamos en una mesa con nuestra comida en frente, mi estomago gruñe, pero el comentario de Amelie hizo que el estómago se me cerrara, sin em

