El camino a casa se vuelve tedioso. Observo a Logan conducir atento a las calles, pero a su vez, en otro sitio. Esta pensando, lo noto al ver sus nudillos blanco por tanto apretar el volante y sin pensarlo, apoyo mi mano en la suya para que libere un poco de presión. Quiero, no, necesito demostrarle que él puede contar conmigo de la misma manera que sé que yo puedo contar con él. Desde que he salido del hospital, no ha hecho otra cosa que demostrarme que es una buena persona, que me quiere y que busca siempre librarme del dolor que llevo dentro y de esa misma manera quiero contribuir yo con él. - Lo siento – digo cuando se exalta ante mi toque. - ¿estas bien? - Si, preciosa. – dice sin apartar la mirada del camino. - Esta semana… has sido muy atento, has estado en

