Escuchaba los toques en la puerta a lo lejos, los cuales poco a poco me despertaron. Sebas se removió entre mis brazos, entonces abrí los ojos. Él aún continuaba dormido. El ruido molesto se hizo cada vez más presente. Solte un gruñido antes de bajar de la cama y salir se la habitación para ir a ver de quien se trataba. "Si es Jae lo mato." Quité el seguro de la puerta y la abrí, iba a regalarle a quien ya esperaba que fuese pero, no era así, se trataba de mi madre. Quede muda, no esperaba a su presencia aquí. Solo.ha venido a visitarnos dos veces y, eso fue hace mucho tiempo. — Mamá... — dije apenas audible. — ¿Aun duermes? Hace horas que salió sol ha salido — Esbozo una sonrisa. Me hice a un lado para dejarla pasar, una ve lo hizo cerré la puerta detrás de mí y, entonces la

