Después de salir de la universidad fui directo a buscar a mi pequeño. No lo había visto ayer y, me hacía mucha falta, lo extrañaba. Llegar no me costaría tanto, Gael vive a veinte minutos de la universidad, e ir de su casa a la mía caminando eran treintas minutos. De igual forma me sirve de ejercicio. Mientras caminaba, un millón de pensamientos llegaban a mi cabeza, todos de Jaez, o... Damián. En la manera en la que se había comportado esta mañana, era extraño, dulce, pero extraño. Si admito que me ha gustado. ¿A quién no le gusta que lo traten bien? A mí me gusta, pero un cambio de "Muy callado" a "Súper dulce" No me pinta bien. Hacía mucho, mucho tiempo que nadie intentaba enamorar, mucho tiempo desde mi última relación, es mucho tiempo. Y, ahora que iba a empezar de nuevo, me gustar

