Los días pasaban y su paranoia iba en aumento, su pecho se comprimía dolorosamente cada vez que despertaba de sus pesadillas y se daba cuenta de que aun seguía en aquel agujero. Estaba harta de estar allí quería salir e irse a casa… No podía dormir y el estar despierta tan solo la enloquecía, aterrorizada no paraba de observar cada rincón del lugar esperando que Orson apareciese de pronto para hacerle daño. Aquel día Dean no llegó a lastimarla físicamente, sin embargo fue suficiente para destrozar sus nervios. Su maltrecho corazón perdió cualquier esperanza de ver en el chico a aquel Dean del que se enamoró… Orson apenas y la observó con esa repugnante mirada y desde entonces no hacía más que eso, observarla con una mezcla de rencor y deseo enfermizo. Su único consuelo fue Alizée, quien

