Pregunta tras pregunta, su corazón se comprimía cada vez más; sin embargo, Alexander cumplió con su palabra y respondía a todas y cada una, titubeante y un poco incómodo, pero allí estaba, ayudándole de la mejor forma posible. Y por extraño que resultase, el saber la verdad realmente le estaba ayudando. El shock inicial que había bloqueado sus pensamientos y emociones disminuía lentamente. Sin embargo, el dolor de la traición se mezclaba con el intenso terror que la dominaba desde hace mucho tiempo, causándole un nudo en la garganta que apenas y le permitía respirar, era demasiado para ser soportable... Nunca en toda su vida dudó de las palabras que salían de la boca de sus tíos, era algo impensable; incluso, cuando podía reconocer aquellas mentirijillas blancas, simplemente optó por cre

