Capítulo — La Caída de la Víbora (Punto de vista: Clara) El murmullo del bar se volvió un eco lejano. Mi única prioridad era salir de ahí. La respiración todavía me ardía por el enfrentamiento, pero no podía apartar los ojos de Lucía y Andrea. La tensión entre ellas era tan espesa que parecía que el aire estaba a punto de romperse. Andrea, pálida, pero con la mirada dura como piedra, dio un paso al frente y empezó a caminar hacia la entrada. Allí, un detective la esperaba, de pie, con el porte recto y las esposas colgando de una mano. Lucía la siguió con el ceño fruncido. —¿Qué hacés, Andrea? —preguntó, con esa voz cargada de desconfianza. Andrea no se detuvo. Al llegar frente al policía, alzó las manos como quien entrega un arma invisible. —Me entrego, detective. —Su voz sonó firme

