Capítulo — Flores Amarillas en el Alma La mañana siguiente comenzó con un aire distinto, ligero, como si el sol se hubiese propuesto limpiar de una vez las sombras que tanto habían cargado. El cielo estaba despejado y el canto de los pájaros entraba por las ventanas abiertas, mezclándose con el aroma del pan recién tostado y el café caliente que burbujeaba en la cocina. Desayunaron juntos en familia, con risas que volvían a llenar el ambiente, como hacía tiempo no ocurría. Martina y Benjamín peleaban por la última medialuna, Clara amamantaba a Milagros con paciencia, y Martín la miraba con esa mezcla de devoción y orgullo que todavía no podía ocultar. Olivia y Carlos estuvieron un rato más, ayudando a servir, acomodando los platos, disfrutando la calidez del momento antes de volver a su

