Capítulo — Cachetadas de Verdad La tarde había caído lenta, cargada de un aire espeso. Clara había pasado horas repasando una y otra vez lo que Mateo le había dicho. Su mente era un torbellino de recuerdos, heridas y dudas. Al final, tomó una decisión: necesitaba hablar con Olivia y Carlos. No podía seguir viviendo con las piezas sueltas de una verdad que siempre parecía escaparse. Cuando la pareja llegó, Clara los recibió en la sala. La bebé dormía en la cuna portátil, y los niños jugaban en silencio, como si percibieran la tensión. Clara se veía frágil, con los ojos hinchados y el cuerpo aún resentido por la cesárea, pero había en su postura una firmeza que no se quebraba. —Necesito que me digan la verdad —dijo de entrada, sin rodeos, mientras los invitaba a sentarse—. Ya no puedo más

