Justo terminando de comer, recojo los platos. Alexei me dice que no es necesario. Lo miro de reojo. ¿No se supone que debe ir al trabajo? ¿Por qué sigue aquí? ¿Se le olvidó algo? De pronto, mi celular vibra en la encimera. Un escalofrío me recorre la espalda. Sé que es otro mensaje antes siquiera de verlo. Respiro hondo y lo desbloqueo con manos temblorosas. "Maldita perra, le quitaste al marido a tu hermana Alexandra." Mis labios se presionan con fuerza. Mi pecho sube y baja agitado mientras, con rapidez, escribo una respuesta en mayúsculas: "DEJA DE MOLESTARME Y AMENAZARME. MI HERMANA NO SE LLAMA ASÍ. DEJA DE MOLESTAR. ERES UN FALSO Y UN COBARDE PORQUE TE ESCONDES SIN MOSTRAR TU CARA." Mi respiración se vuelve errática. Mis dedos tiemblan. No miro a Alexei. Le doy la espalda, tratan

