+++++++++++++ El silencio entre nosotros no es incómodo. Es denso, cargado de algo que no puedo definir del todo. Las llamas de la chimenea proyectan sombras en su rostro, haciendo que sus facciones se vean aún más marcadas. Su mano sigue sosteniendo la mía, sujeta con una firmeza que no me deja escapar, pero tampoco me lastima. Alexei se inclina un poco más, hasta quedar tan cerca que puedo sentir su respiración contra mi piel. —¿Sabes lo que más me gusta de ti, Nadya? —su voz es baja, casi un murmullo, pero la escucho con claridad—. Que aún sin hablar, me dices más que cualquier persona con mil palabras. Mi pecho se agita. No sé cómo responder a eso. Tampoco tengo oportunidad de hacerlo. Su mano sube lentamente hasta mi rostro, rozando mi mejilla con el dorso de los dedos. Me estrem

