+NADYA+ Me recosté en mi cama, sintiendo el suave roce de las sábanas de algodón contra mi piel, una caricia ligera que contrastaba con la tormenta de emociones que se desataba en mi interior. La luz tenue del atardecer se filtraba a través de las cortinas, creando un ambiente cálido y acogedor, pero mi mente estaba lejos de la calma que el entorno ofrecía. No podía dejar de reproducir una y otra vez ese beso en el ascensor. Alexei y yo, tan cerca, tan conectados en ese instante suspendido en el tiempo. El mundo exterior parecía haberse desvanecido, y todo lo que existía era la calidez de sus labios y la intensidad de su mirada. Era como si todo lo demás se desdibujara, como si solo fuéramos nosotros dos en esa pequeña caja metálica, atrapados en un momento que, aunque fugaz, había dejad

