+ALEXEI+ Ha pasado una semana desde que saqué a Nadya del hospital, y aunque todo ha vuelto a la normalidad, la casa no se siente igual. El silencio ha tomado el lugar de nuestras conversaciones. Ella pasa gran parte de su tiempo en su habitación, inmersa en pensamientos que no puedo compartir, y yo, sentado en la sala, me siento impotente, como un espectador de una obra en la que he perdido el hilo de la trama. —Maldita sea, este orgullo no me deja acercarme —murmuré para mí mismo, sintiendo la frustración acumularse en mi interior. He intentado acercarme a ella, pero cada intento parece desvanecerse, como si chocara contra una barrera invisible que ella ha levantado a su alrededor. Quiero decirle tantas cosas, ofrecerle mi apoyo, mi amor, pero las palabras se quedan atrapadas en mi ga

