+ALEXEÍ+ Salí temprano del apartamento, dejando a Nadya aún dormida. Me quedé unos segundos en la puerta de nuestra habitación, observándola. Su respiración era tranquila, su pecho subía y bajaba con suavidad bajo las sábanas. Mía. Apreté la mandíbula. Me rehusaba a dejarla sola, pero mis padres no me habían dado opción. Una reunión familiar, ineludible. Cerré la puerta con cuidado y me dirigí a la entrada. Antes de salir, miré una última vez hacia el pasillo, asegurándome de que todo estuviera en calma. Después de todo, en este mundo, la paz nunca dura demasiado. La mansión de mi familia era imponente, de esas que pretendían simbolizar poder y control. Pero para mí, solo representaba cadenas. Un imperio basado en manipulaciones y conveniencia. Cuando llegué, supe que nada bueno saldr

