No puedo apartar la vista del espejo retrovisor. Espero… Espero ver que esa silueta se aleja. Que se mezcla entre la multitud. Pero no. No se mueve. No parpadea. Solo se queda ahí. Mirándome. Y en el último segundo, antes de que lo pierda de vista… Sonríe. Un escalofrío me atraviesa entera. Me agarro el estómago, sintiendo una náusea repentina. Esto no es paranoia. No son imaginaciones mías. Es real. Hay alguien siguiéndome. Y sabe que lo he notado. —Nadya. La voz de Alexei me arranca del trance. Me giro hacia él, tratando de recomponerme. Él me mira de reojo mientras maneja, con el ceño ligeramente fruncido. —Estás pálida —dice—. ¿Te sientes bien? Miente. No hagas preguntas. Asiento rápidamente y le hago una seña de "Todo bien." Pero mis manos están frías. Mis dedos ti

