Mis músculos se aprietan alrededor de su polla por el intenso placer cuando comienza a bombear dentro de mí. Lento, luego rápido y más rápido, y oh. Mi. Dios. Arqueo la espalda y grito su nombre. —Eso es, amore mio, grita. Grita mi nombre porque solo yo puedo hacerte sentir así—gime, embistiéndome—. Solo yo puedo follarte así porque sé exactamente lo que necesitas. Lo hace. Por eso sabe que debe levantarme para que pueda envolver mis piernas alrededor de su cintura. Follándome en esta posición llega a cada centímetro de mi cuerpo, haciendo chisporrotear mis nervios con fuego. Me quema, me escuece, me consume. Limpia mi cerebro de todo lo que no es este hombre salvaje ante mí que ha sacudido mi mundo de muchas maneras. El tiempo se congela y todo lo que siento es pasión, placer, deseo y

