Me mira y estudia mi rostro. —Ven aquí—dice, inclinando la cabeza hacia un lado. Me acerco a él. Él alcanza mi cintura, tirándome hacia él para cerrar el espacio entre nosotros. Sus labios encuentran los míos y nos besamos. Cada vez que este hombre me besa, me olvido de todo. Cada vez que estamos juntos de alguna manera íntima, todo lo que existe en mi mundo es él y lo que somos en esos momentos. Es peligroso para mí pensar así. Todo este día ha sido un gran recordatorio para mí y una advertencia de que no puedo permitirme enamorarme de él. Es difícil cuando me besa como si quisiera consumirme. Alejándose de mis labios, me mira a la cara y me observa. —Boca inteligente. —Es cierto. Los Miata son autos confiables. —Paso mis dedos por su pecho. Sus ojos recorren mi cuerpo. —Estamos a

