—Gracias, te lo agradezco, hermano. —Levanto mi puño y lo golpeo contra el suyo. —No hay problema. Entonces... pareces conmocionado por esta chica. ¿Qué está pasando, Ivanov ? ¿Donde está ella? —Él sonríe. —Encerrada en su habitación. —Desnuda. No le diré esa parte. —¿La mantendrás encerrada para siempre? —Arquea una ceja. —Tristan, no sé qué hacer con ella, y no necesito que me digan que esto es una locura. Lo sé. —Por supuesto que lo es, pero siento que ella te gusta... —Me da una mirada curiosa—. El matrimonio fue idea tuya. —Tiene sentido. ¿De qué otra manera podríamos estropear toda la herencia Balesteri? —Maldición, que se joda la herencia. No me vengas con esa mierda. Te gustó en el baile. —Él asiente. Inclino mi cabeza hacia un lado. Esto es lo que sucede cuando las persona

