Willow. Tiene que ser mi imaginación. ¿Escuche mal? Si, seguramente. ¿Por qué volvería? Todo el mundo sabe que Kilian es dueño de la ciudad, nadie entra ni sale sin que él lo sepa. “Jesus, Willow, ya basta, tienes que dejar de pensar en ello” -¿Señorita? Levanto la mirada saliendo del terrible trance en el que estoy metida, mantengo los ojos fijos en el hombre con delantal frente a mí. -Lo siento, pero… es hora de cerrar. Miro rápidamente el reloj de pared al fondo del lugar, son las ocho menos quince, ¿Cuánto tiempo llevo aquí? Me levanto poniéndome la capucha y me doy cuenta de que hay un montón de café en la mesa, ¿Cuánto ordene? ¿Y porque estoy olvidándome de ello? Necesito respirar, entonces salgo de la cafetería, voy directamente a casa aun con la mente nublada, dur

