Bajé del taxi y le pedí que me esperara mientras llamaba a mi amigo y daba vueltas desesperada porque entre la poca gente que ahí había no lo veía por ningún lad-- -¡BU!- Kory me asustó por la espalda y saltó al frente sonriendo-¡Kikí!- exclamó con voz tonta antes de abrazarme con fuerza. Le di golpes, sí, pero también le devolví el gesto con intensidad. -¡Eres un malnacido!¡Dios, me hiciste tanta falta!- admití inhalando su olor de siempre. Estaba más alto y más fuerte, su mandíbula se había endurecido y su sonrisa brillaba más que antes. El cielo nos asustó cuando un relampago retumbó-Vamos al taxi, antes de que el dilubio llegue- aconsejé y asintió tendiendome su mochila que estaba un poco pesada pero sin mucho esfuerzo la lleve al taxi. Al girarme lo vi venir, en una mano llevaba un

