Narra Sophia. —No, lo siento. —Intento recordar el nombre de este muchacho que tiene los ojos gachos. Es su manera de mostrarme el respeto que merezco. Me encanta el poder que puedo tener sobre él, y por supuesto, la confianza que me tiene para dejarme hacer esto. Era uno de los mejores sumisos que he tenido en estos años. Lástima que yo tengo la mente en otro lado. Tengo la mente en Logan. —Lamento mucho el desagrado que le causé, señora. —La voz barítono del hombre me sorprende. En este tipo de relación no me gusta que hablen mucho. Así que casi no lo oí. Hasta ahora. —No, has sido un buen sujeto. —Sus ojos son apagados. —Es un motivo personal. —No debería darle explicaciones. Igual lo hago. Él no tiene la culpa. —Entiendo. —Susurra. —Igual, gracias. Sale de mi desp

