-¿Estás bien, Amy? – su cuerpo está temblando, a nuestro alrededor se escuchan órdenes y mi padre llega a nuestro lado -. -Sí – responde en un susurro -. Estoy bien – mi padre le extiende la mano para ayudarla a ponerse de pie, pero yo me incorporo con ella en mis brazos -. -¿Estás segura? – le digo incrédulo y ella, que está sentada en mi regazo, provocando mil sensaciones desconocidas para mi cuerpo, me mira otra vez -. -Sí, solo estoy algo asustada… - asiento y esta vez dejo que mi padre la ayude a ponerse de pie -. El jefe de obra se acerca a mí, me ayuda a hacer lo mismo y miro el objeto metálico tirado en el piso justo donde ella estaba parada. -Ya envié por el prevencionista y por la persona que se encargó de esas sujeciones, por ahora, es necesario que salgamos de aquí. -Clar

