Me llamó Andrew Collins, tengo 17 años.
Soy el hijo del medio de una familia de cinco integrantes. Mi padre, Charles; mi madre, Alice; Mi hermano mayor por unos meses Noah; sigo yo, Andrew; y mi debilidad, mi hermana menor, Samantha.
Yo y mi hermano estamos en el mismo curso, yo debería ir uno menos, pero por mis altas notas me adelantaron un curso. Eso no sirvió para impresionar a mi padre, a él lo único que le interesa es el fútbol americano no unas notas que no sirven para nada, según él. Por lo que Noah y yo estamos en el equipo de la escuela.
Soy bastante bueno jugando o eso es lo que me dicen, que soy el mejor del equipó, a mí me gusta jugar, no es que me apasiona, pero me entretiene y me sirve para tenerlo contento a mi papá. A diferencia de Noah que el ama el fútbol, mi hermana lo llama "El Minion de papá". Yo por mi parte soy el niño de mamá, ella y yo somos muy unidos además de ser muy parecidos físicamente junto con mi hermana.
Noah es el calco de mi padre tanto físicamente como en actitudes y formas de pensar. Mucho en la escuela piensan que mi hermano es un gilipollas... Y lo es. Es el típico macho deportista abusador de la escuela, es arrogante, rudo. Creé que porque es bueno en los deportes es mejor que todos los demás. Debido a su "superioridad", el creé que está en todo su derecho de despreciar a todos los que son diferentes que él.
Yo también soy muy popular sobre todo con las chicas, pero eso no me hace ser un cretino. Aunque para ser honesto muchas veces me dejo influenciar por mi hermano, aunque no me guste admitirlo.
Soy el típico hijo ejemplar, con buenas notas, bueno en los deportes, presidente del centro de estudiantes, sociable, no me faltan "amigos" ni citas con las chicas más lindas de la escuela, pero sin embargo me siento tan solo a pesar de estar rodeado de tanta gente "genial" o "cool" como quieran llamarlos.
Necesito un amigo, alguien a quien pueda decirle de verdad como me siento o que me preocupa, sin tener que estar pensado en que podría decirle a mi hermano "el líder" y este les diga a mis padres.
Me gustaría que alguien me abrace, que me bese, que me diga que me quiere, alguien que quiera pasar la vida conmigo. Alguien que sea lo último en ver al acostarme y lo primero al despertar, aunque suene cursi.
Sentir en amor de alguien que no sea mi madre o mi hermana.
Pero como dice la frase: "El mundo no es una fábrica de conceder deseos" y eso lo sé de sobra porque mi vida sería otra.
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Me levanto al escuchar el despertador. Me visto para empezar el día.
Al bajar escuchó la dulce voz de mi mamá tarareando una canción mientras prepara concentrada en desayuno.
Me siento en la silla, apoyándome sobre la mesa de la cocina.
A los minutos se da la vuelva para buscar algo en la heladera y da un buen salto al verme.
- Cielo, me has matado del susto
- Lo siento, estabas muy concentrada, no quería interrumpirte- digo riendo. - Por favor, continua con el concierto.
- Jajaja - dice sarcástica.
- ¡Lo decía enserio! - rio
- Buenos días - aparece Samantha en la cocina. Besa mi mejilla y luego la de nuestra madre.
- Como estas está mañana Sammy - le pregunto a mi hermana
- Agobiada - suspira
- ¿Y eso a que se debe? El año recién empieza. - digo riendo.
- Ni me quiero imaginar cómo vas a estar a mitad del año. - dice mamá poniendo nuestros platos sobre la mesa.
- Las prácticas de porristas son estresantes.
- ¿Mover unos pompones y sonreír es estresante?
- No seas esnob - dice mi pequeña hermana. Río
Entra Noah, junta su plato de la mesada, se sienta a un costado mío y comienza a comer.
-Buenos días Noah - dice mi madre sarcástica.
- Buenos días - dice sin levantar la vista de su plato.
- Alguien se levantó con el pie izquierdo - dice bromista Sam.
- No empieces Samantha - dice molesto.
- Estas sensible, alguna chica rompió tu corazón.
- Con que eso quieres - mira enojado a Sam parándose.
- ¿Vas a golpearme como a los pobres chicos inocentes de la escuela? - dice desafiante.
- Niños no peleen - los reta nuestra madre.
- Buenos días - dice mi padre entrando y toma su taza con café.
- Buenos días - decimos los cuatro a unísono.
Terminamos de desayunar y subimos los tres al auto de Noah.
Iba manejando el como siempre, yo estaba a su derecha y Samantha iba atrás mío muy enojada.
Al llegar a la escuela bajamos y Noah desaparece enseguida para ir junto con su séquito.
Miro a Sam que se iba alejando también.
- Sammy - la llamó yendo detrás de ella.
- ¿Qué quieres Andrew? - se da vuela enojada.
Me doy cuenta de eso no sólo por su cara sino también por su forma de mencionarme. Nunca me llama por mi nombre siempre tiene algún apodo para mí.
- Andrew... - digo en el mismo tono que ella uso. Quedó serio al ver que su semblante enojado no cambio - ¿Cuál es el problema?
- Como si no supieras - se cruza de brazos.
- Sabes que Noah es un cretino.
- Noah es un idiota y eso es quedarse corto. Me molesta tu actitud, dentro de poco dejarás de ser Andy mi adorado hermano para ser un Minion de esa cabeza hueca.
- No sé a qué te refieres. - digo confundido.
- Si lo sabes. Dejas que el actúe de esa forma... Como un cretino. No haces nada para detenerlo a él o a su "squad" - dice haciendo las comillas
- Alguno de esos idiotas se ha metido contigo
-No se trata de mí, sino de la gente que a mí me interesa. Chicos buenos que no se merecen pasar todos los días en un infierno como el que les hace pasar. Tu eres el único sensato y te quedas callado, observas y dejas que pase sabiendo que es injusto.
- ¡¿Acaso te piensas que alguno de ellos me va a hacer caso?! Eres bastante ilusa si crees que van a dejar su pasatiempo favorito porqué yo lo digo. El que manda es Noah, yo solo soy su hermano.
- Pues deja el equipo si no estás de acuerdo con lo que hacen.
- Como si fuera tan fácil, sabes bien el motivo por el que sigo en el equipo. Además, yo no te veo a vos dejando las porristas, son las segundas peores de esta escuela.
- De eso ya me di cuenta. Sabes por personas como vos que no se enfrentan a las injusticias el mundo está tan jodido. Que sólo observan por miedo. Pensé que eras valiente, con ideales. Pero eres un cobarde que no le importa nadie. - se da la vuelta y camina enojada.
Cuando salgo de clases me dirijo a los vestuarios para comenzar con la práctica pensado en la discusión que tuve en la mañana con mi hermana cuando mi vista queda en n***o.
- ¿Quién soy? - dice una voz muy familiar.
- La chica más linda de la escuela.
- La misma - ríe sacando sus manos de mis ojos.
Me doy vuelta y la miro, una bonita chica rubia, la cual es capitana de las porristas.
- ¿Como estas Sophia? - digo con tono seductor.
- Mucho mejor ahora que te encuentro. Me preguntaba si te gustaría salir una noche de estas. - dice sonriendo.
- Me encantaría - sonrió ampliamente. Aunque en el fondo mi sonrisa era fingida.
Realmente no me interesaba está chica, pero me servía para dar excusas en mi casa.
- Llámame Rubio- besa mi mejilla y se aleja.
Sophia Blake está en mi curso, ha mostrado un interés en mi desde el año pasado. Viene de una buena familia, seguramente mi padre estaría feliz si me casara con una chica como ella.
- ¡Vamos Romeo! - grita mi hermano llamándome y sacándome de mis pensamientos.
- Voy….