Me termino de vestir, mi madre está conmigo.
- Cariño, estás preciosa.
- Mamá, me siento sucia…
- Para nada mi niña, tu no tienes la culpa de lo que ha pasado por lo tanto olvídate de pensar esas cosas.- me da un beso.- vamos mi niña, los demás están deseando verte.
- Está bien. Vamos.- Me tiemblan las piernas. Me abruma que estén todos fuera.
Salimos de la consulta y los veo a todos en el pasillo esperándonos. Se acerca mi padre, me abraza y me da un beso.
- Mi pequeña, ¿estás bien?
- Si Papá y estaré mejor.
- Lo mataré, te lo juro...- lo miro y le doy un beso.
Me acerco a los chicos. Alex se me acerca.
- Greta que alegría verte bien, estábamos tan preocupados.
- Gracias
Las chicas me abrazan y lloran.
-Estábamos tan asustadas. Menos mal que ya pasó todo y ese hijo de perra va a pagar por lo que te ha hecho.
Miro a Miguel, esta cabizbajo, me acerco a él. Me mira y me abraza y noto como su cuerpo se vuelve más ligero.
- Greta lo siento, siento mucho que hayas pasado por todo esto, no tendría que haberme marchado sin ti a Londres. -Lo miro y está llorando, - He pasado tanto miedo, tenía pánico de perderte. No voy a volver a separarme de ti. Te lo juro.- me abraza fuerte y me besa en la frente.- noto que está tenso, le cojo la cara con mis manos y le beso, él reacciona a mi beso y me devuelve el beso, vuelvo a notar que su cuerpo se libera de un gran peso, no se atrevía a besarme.
- Miguel Gracias por no parar hasta encontrarme. – De pronto rompe a llorar abrazado a mi.
- Necesito que me perdones por irme sin ti.
- No tengo nada que perdonarte y mucho que agradecerte. Es gracias a ti que estoy aquí.
Nos quedamos abrazados unos minutos.
- Chicos, tendríamos que irnos de aquí ya. Seguro que Greta necesita comer y descansar.- propone Alejandro
- ¿Podemos comer todos juntos?.- más que una pregunta hago una súplica. Necesito estar rodeada.
- Claro cariño, lo que tu necesites- dice mi madre
- ¿Qué quieres hacer Greta? – pregunta Úrsula
- Me gustaría que fuéramos al apartamento y comiéramos todos allí.- Quiero estar con ellos pero no estoy preparada para ir a ningún sitio público.
- Lo que tu digas. Voy a llamar al italiano que nos traigan comida.- dice Miguel y se aparta para hacer la llamada
- ¿Hacen reparto?- Pregunta Zoe
- Creo que no …- responde Leyla
- Ya está. En una hora nos lo traen.
- ¿Hacen reparto? – Leyla lo mira asombrada.
- No, pero a nosotros sí. – se ríe y le guiña el ojo
- Es verdad… que tu eres el caballero de brillante armadura… lo que no consigas tu…- se burla Zoe
Todos se ríen y yo no puedo evitar pensar que si Miguel no hubiera luchado por mi rescate quizás no hubiera vuelto a verlos. Sólo dios sabe que me hubiese hecho ese monstruo. Las lágrimas empiezan a deslizarse por mis mejillas.
- Mi amor, ¿estás bien?
- Si, ahora sí. – lo miro, andamos tres pasos.- ¡¿¡¿Acabas de llamarme mi amor?!?!
- ¿eh?...no se de que estás hablando… jajjajaja- me da un beso en la frente.
Salimos del hospital, el médico me ha dicho que llamarán a Miguel para darme la cita para el psicólogo y la policía ha dicho que nos llamarán si necesitan algún detalle más y para informarnos si hay alguna novedad.
Nos subimos a los coches. Mis padres y yo subimos al coche de Miguel, Zoe, leyla y Úrsula al de Alejandro.
Hemos quedado en la puerta del edificio del apartamento de Alejandro. Miguel aparca el coche en el Parking y salimos a la calle a esperar a los demás. Llegan enseguida, y cuando estamos a punto de subir vemos un dispositivo policial justo delante de nosotros en la entrada del hotel.
Me da una punzada en el estómago y veo que al que están arrestado es a Diego, ¿está aquí? Aprieto la mano de Miguel y entiende perfectamente quién es el arrestado.
- Quieta aquí, ya vengo…- Su mirada se vuelve oscura y sus ojos destilan rabia…
- No, Miguel por favor… No vayas…- Me recorre un escalofrío por la espalda
- No te preocupes, pero me lo tengo que echar a la cara.
Se acerca al cerco policial y veo que se dirige a Diego, pero desde aquí no logro oír que le dice, sólo veo que Diego se dirige a él con cara de odio y también le dice algo. Los policías lo meten en el coche patrulla y Miguel vuelve a nuestro lado.
- ¿Qué ha pasado?.- Le pregunto intentando calmar mi pánico
- Nada preciosa, no te preocupes. Sólo le he dicho que tenía suerte que lo hayan encontrado antes los policías, el me ha amenazado y el policía le ha mandado a callar y lo han llevado al coche.
- No tendrías que haber ido… ¿y si lo sueltan? Va a venir a por ti…
- Tranquila que no lo van a soltar hay demasiados cargos y pruebas hacia él. Por otra parte no le tengo ningún miedo que venga… ya veremos como lo dejo, ¡le tengo muchas ganas!
- Esta loco, es un monstruo…
- Ya está, Greta , estás a salvo. Olvídate de él.
Vamos al apartamento y Alejandro prepara unas bebidas mientras nos traen la comida.
- Chicos, si no os importa me voy a dar un baño. Salgo enseguida…
- Greta, ¿cariño estás bien?
- Si mamá, sólo necesito darme una ducha y ponerme cómoda. – Miguel me mira y mira a mi madre y ella le hace una mirada de preocupación. – Mamá, no te preocupes, estoy bien.
Voy al vestidor y cojo un pantalón de chándal, una sudadera y las zapatillas. Me meto en la ducha y rompo a llorar como una niña pequeña, no puedo parar, me raspó la piel con la manopla exfoliante, necesito borrar los rastros de mi piel…
Me dejo la piel enrojecida de tanto frotar pero sigo, cuanto más lloro más froto mi piel, me siento mareada, me siento en el suelo de la ducha, el agua sigue cayendo sobre mi piel. Pierdo la noción del tiempo y entra Miguel a buscarme.
- Greta, mi amor, ¿estás bien…?- No respondo, realmente es que estoy tan metida en mi misma que no le oigo, el viene corriendo- Greta, cariño, ¿estás bien? ¿Qué te pasa? ¿por qué estás en el suelo?
No puedo contestar, sólo llorar, lo miro y quiero decirle algo pero mi voz no sale, sólo lloro desconsoladamente.
- Tranquila, estoy contigo, todo ha terminado, no volveré a dejarte sola, lo prometo. Estás a salvo. – Me ayuda a levantarme y me pone una toalla por encima, noto que se fija en como he dejado mi piel de tanto frotarla. – Cielo, ¿cuéntame que pasó?
- Miguel… estoy sucia, tengo la piel manchada…- es lo único que logro decir
- No estás sucia, tranquila vamos a salir de esta.
- No te vayas, no me dejes, quédate conmigo esta noche… por favor… aunque te de asco que esté sucia…
- ¿Cómo puedes pensar eso? Nada podría evitar que me quede contigo vamos a dormir juntos y te voy a abrazar y besar toda la noche, yo no voy a dormir voy a vigilar tus sueños y tus necesidades.
- Miguel… ayúdame a limpiarme… ayúdame por favor…- no paro de llorar mientras el me seca y me viste, yo estoy paralizada.