La liberación de Rocío fue inmediata, ni siquiera había llegado Mateo y ya le habían entregado su ropa y habían pasado del modo agresivo al de evitar una demanda. Ella no entendía nada. Apenas había podido procesar el anuncio de aquella médica del servicio penitenciario informando que sus análisis de sangre habían confirmado un embarazo, cuando se había cruzado con el otro responsable de aquel hallazgo y sin embargo, rápidamente sus caminos se habían vuelto a separar. ¿Por qué se había entregado? Sus palabras al oído resonaban en su mente. Siempre voy a liberarte, lo había dicho, no quedaba lugar a dudas, ¿pero cómo podía disfrutar de un mundo en el que él no fuera libre? Estaba perdida en sus pensamientos cuando Mateo llegó y se apresuró a abrazarla. -No puedo perdonar un error sem

