Mi sueño se centra en el calor que sentí hace un par de horas con él, su voz, sus manos, sus labios, su forma de hacerme el amor pero también se centra en algo horrible, una desesperación inigualable pues, en cuanto me suelta, él se aleja, lo veo mirarme triste y desamparado, intento correr para alcanzarlo y tomar nuevamente su mano pero no puedo llegar hacia él, desaparece como si fuese humo y luego ya no está. Se ha ido. Mi corazón se rompe y despierto gritando, intentando ir a su lado, un confundido Elián me mira a través del vidrio del auto. - ¿Estás bien? - Lo veo con su cigarrillo en la mano mientras estamos parados en algún lugar que desconozco. - Si, lo siento, no quise asustarte. - Digo restregando mis ojos. - ¿Segura que estás bien? - Él se acerca al auto y bota su cigarrillo

