Cerca de dos horas después, la junta había finalizado, la noche había caído y al salir de la sala, la gran mayoría se disponía a partir a sus hogares, Carla, a pesar de haber terminado su horario de trabajo una hora y media atrás, todavía esperaba a Aura, por si la necesitaba. La cobriza salió apretándose el puente de la nariz y se dirigió con ella. —¿Qué haces todavía aquí? – regaño Aura. —Creí que… Aura le sonrió sin mucho ánimo. —Será mejor que te vayas y descanses, mañana vuelve temprano, por hoy hemos tenido un día agotador – dijo la cobriza aun sintiendo aquella ansiedad ante la llegada de Cedrick. La chica iba a decir que con gusto se quedaba, después del permiso que le dio de salir temprano el día anterior, pero al ver a cierto rubio, terminó por declinar.

