—Vine a buscar a Aura— respondió secamente, aun cuando pudo no hacerlo, y prestó atención al ojiceleste, que sudado, todavía portaba su ropa de entrenamiento de baloncesto. Erick, que le había pedido a Melissa, a la que acompañaba a tomar un colectivo al centro, que lo esperara un momento, se acercó al rubio de larga rubio. —¿Por qué demonios sigues haciendo esto? — reclamó y el tono hostil molestó al rubio de chaqueta de piel negra y vaqueros. —¿Haciendo qué? ¿Y por qué te importa? — devolvió al enfrentar la mirada del que alguna vez fue su amigo, cuando éste llegó frente a él. —Molestando a Aura, y me importa porque soy su amigo— aclaró el de coleta — ¿No te basta haberte burlado de ella? — dijo avanzando un par de pasos más, al haber reconocido el coche de Aura, y pretendiendo imped

