Aura apretó sus ojos y soltó un suspiro cansado, luego de revisar su bolso, había olvidado sus llaves en rectoría. —Demonios— soltó secamente y de inmediato se giró para volver. La joven con un traje sastre de dos piezas, color gris y ligeramente ceñido al cuerpo, hizo una mueca de desaprobación por tan ingenuo descuido, el viento le ondeó su cabello que, a pesar de estar recogido en una apretada coleta, todavía contaba con el largo suficiente para pasarle frente al rostro al ser suavemente mecido. Soltó un suspiro cuando dejó las no tan grandes áreas verdes de ese campus, e ingresó de vuelta al edificio de rectoría, subió los largos escalones y sonrió, esta vez se permitió sentir la nostalgia de ser la última vez que pisaba ese lugar. Cinco años. Había pasado cinco años en

