Llegamos a la mansión en tiempo récord pero ya era muy tarde y decidimos descansar. Cristina se quedó en mi pecho dormida y sentir su respiración, sentir su calor, sentir como latía su corazón, sentir su cuerpo junto al mío. Me hizo sentir que por fin estaba completo. Dormimos abrazados y felices. Al salir el sol, fui yo el primero que se despertó. Quería ser el primero para buscarle el desayuno como de costumbre pero al moverme, ella se despertó. —¿A dónde vas?—preguntó Cristina adormecida. Se frotaba los ojos y bostezaba. — Te iba a buscarte el desayuno.—dije. Terminándome de parar para dirigirme hacia el baño. Entre y me lavé la cara para salir. Cristina seguía todavía acostada, y al verla ahí semi desnuda no me puede contener y me tire encima de ella dándole besitos por todo su

