Capítulo 4.

1274 Palabras
Capítulo 4. Me despierto con el ligero ronquido de Colin, lo miro y ruedo los ojos, tan patético como siempre. Ruidoso, infantil y un completo imbécil. Me levanto de la cama y entro rápidamente a la ducha. Mi cabeza da vueltas y siento que en cualquier momento va a estallar, dejando a todos muertos, para agregarle andaba con el periodo y mis ovarios están a punto de explotar de dolor. Peor no puede ir. En estos días donde me duele todo el cuerpo, la cabeza y mi mente es mejor no acercarse a mí, porque estaré siendo una perra todo el día por mi mal humor. Me hago una taza de café para el sueño y para mi pobre cerebro. Aprovecho de que Colin está durmiendo y llamo a Steve, otra vez. No me contesta desde ayer, ni un mensaje de voz, ni un texto, ni nada. Hijo de puta. – Steve, llámame por favor, te extraño, no puedo entender porque no me llamas, eso mmh…te amo–Envié el mensaje de voz y me tumbé en el sillón, prendí la televisión y me puse a pensar en Steve. Ahora que no me contestaba nada de lo que le enviaba hacia mi día peor, y eso significaba que el “Huracán Smith” no tuviera piedad con nadie el día.  Además, aun escuchaba los estúpidos ronquidos de Gallagher. Maldita sea. Marqué el número de Jane, necesitaba hablar con alguien que no me hiciera perder la cabeza. – Jane. – Hola Jules, ¿Cómo estás? –Me dice. – Mal, pésimo, terrible, el idiota de Colin está roncando, tengo el periodo, me duele la cabeza y Steve no contesta ninguno de mis mensajes. – Oh, pues lo siento mucho. – Que lo sientas no me sirve de nada, Jane. – Dije, absolutamente malhumorada. Repito, días como estos soy una perra. – Perdón, ¿Qué necesitas? – Que Colin desaparezca y que Steve aparezca en mi habitación, en mi cama, desnudo, eso necesito. – No puedo hacer nada de eso, puedo llevarte unas pastillas para calmar el dolor de cabeza. – Estoy bien, gracias Jane. – Suspiré. – De verdad quiero ver a Steve, trámelo. – No sé ni donde vive, ¿Qué piensas hacer con él? – ¿Cómo? – ¿Va a ser tu amante toda la vida? Es decir, algún día va a cansarse, a nadie le gusta sentirse utilizado, menos el segundo plato. – Él nunca se cansaría de mí, al menos yo no lo haría. – Piénsalo, ¿Y sobre Colin? ¿Vas a utilizarlo siempre? – No tenía respuesta para eso, siempre he sido una persona ambiciosa, por esa misma razón llegué a Colin, pero mi ambición no sabía dónde acabaría, siempre he querido más. Pero quiero ser la novia de Steve, pero no quiero perder la extraordinaria tarjeta de Colin. – No lo sé, yo quiero dinero y a Steve, le amo. Tengo a ambos, tengo dinero del imbécil de Colin y tengo al amor de mi vida por el otro lado, seria genial que todo seguiría así, con Colin siendo un estúpido, con Steve pasándola bien juntos a sus espaldas, todo es perfecto. – Julie…– La voz de Gallagher me interrumpe, me levanto rápidamente tirando la taza al suelo haciendo que se quebrase. Colin tenía los puños apretados, su cara roja y respiraba agitadamente, su pecho hacia un vaivén. – ¿Qué mierda es esto, Julie? ¿Un estúpido? ¿Eso crees que soy? – Su voz estaba llena de rabia e ira, sus ojos brillaban, iba a llorar, oh Dios, iba a llorar. – ¿Quién es Steve? ¿Tu amante? – Colin yo…– Quizás podría convencerlo de que lo que escuchó no es real, hacer el intento. – No es lo que piensas. – No es lo que pienso, ¡Maldita sea, Julie! ¡Te escuché! ¡No soy un imbécil como crees! Dime, ese chico del que hablabas, ¿Es tu amante? No respondí nada. – ¡Responde maldita sea! – Gritó, haciendo que me estremeciera.  –C-cálmate… – ¡Vete a la mierda! ¡No me voy a calmar! ¡Me engañaste! ¡Tú lo único que quieres es mi dinero y reírte de mí! –Gritó, con sus ojos llenos de lágrimas, su rostro estaba rojo y sus músculos estaban tensos. En cualquier momento, Colin iba a explotar. – Yo te amaba, lo sigo haciendo…  Y se derrumbó en el suelo. Fui a sentarme a su lado, toqué su espalda y se apartó rápidamente, como si estuviera contagiada de algo que iría a matarlo. – No me toques, no quiero que estés más aquí, vete. – Dice, levantándose, con el cuerpo balanceándose para todos lados, sin equilibro. ¿Qué? ¿Iba a echarme a la calle? No, él verdaderamente iba a echarme a la calle. – ¿Qué? Colin espera. – ¡No menciones mi nombre, aléjate de mí! – Grita, corriendo a su habitación. Lo seguí y vi como metía toda mi ropa en una maleta de forma violenta, todas mis cosas, mis carteras, mis zapatos, mi ropa, mis joyas. – ¡Llévate toda esta mierda y no regreses! – Gritó, con los ojos llenos de lágrimas. – ¡Vete! ¡Ya tienes todo lo que querías! No moví ni un músculo. Colin cogió la maleta y abrió la puerta principal, la tiró por esta y por instinto natural corrí hacia ella. Para cuando me di vuelta la puerta estaba cerrada en mis narices. (…) Arrastraba mi maleta por el pasillo mientras me piñizcaba el brazo, intentando despertar de aquella pesadilla. Esto no podía estar pasándome, no a mí. – Despierta Smith. – Susurré para mí misma mientras tocaba la puerta del pent-house de Steve. Rogaba para que estuviera en casa, lo necesitaba por dos cosas muy claras: Lo extrañaba y no tenía donde dormir. – Hola. – Steve abrió la puerta con una sonrisa y al verme desapareció. – Amor, ¿Quién es? – Una chica rubia apareció por detrás de él, abrazándolo por la espalda sosteniendo un par de copas. – Es mi secretaria, vino a dejarme unas cosas del trabajo. – Dice rápidamente, volteando el rostro hacia la voz que le hablaba al interior, la cual se acercaba en ese momento. –Hola, soy Jude. – Dijo la chica sonriendo, mientras estiraba su mano hacia mí. – Su prometida.  Ahora quería llorar. Cuando conocí a Steve me dijo que era soltero, que era solamente mío y que no tenía compromisos. Mentiroso. – Soy…Julie, su secretaria. – Miré al chico fríamente, este habló un momento con su prometida y luego salió de la casa para hablar conmigo: – ¿Qué mierda significa esto, Steve? ¿Prometida? – Te lo iba a explicar…– Suspira. – No podemos seguir con esto más, Jules. – ¿Qué? Rompe con ella. – Ordené. – No, lo siento Julie, estoy enamorado. – ¡Estabas enamorado de mí! ¡Dijiste que me amabas! – Chillé, llorando. Me estaba rompiendo el corazón, me estaba destrozando, me estaba rompiendo en mil pedazos.  – Julie, debes aprender algo. – Dijo, presionando mis hombros. – No todo es lo que crees, no confíes en nadie, la gente dice palabras vacías, yo te di palabras vacías y te la creíste, no confíes en mi ni en nadie. – Colin me acaba de echar del departamento, n-no tengo donde ir–Susurré llorando. – Ya no es mi problema, tengo otras cosas que atender. Esta vez estas sola Jules. – Besó mi mejilla y entró al departamento, cerrándome la puerta en la cara y dejándome sola, a la deriva. 
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