Narración por MICHELLE
Decidí divagar por el bosque con mi amiga Lily donde a ella se le ocurrió la idea. Pero sentía como un poco de pánico ya que yo me encontraba rodeada de lobos y sentía miedo por lo que podría ocurrirme. Mi amiga me incentivaba y yo poco a poco me iba calmando. Llegamos a sentarnos en una roca y de pronto un lobo n***o se acercó hacia nosotras. Lily lo empezó a acariciar, al parecer, se conocían, yo veía como ella le daba amor al lobo.
—Darel —pronunció ella.
—¿Lo conoces Lily? ¿Y quién es él? ¿De dónde lo conoces? —le cuestioné curiosa.
—Es mi amigo Darel, él suele andar en los bosques transformado en lobo. Prefiere estar como lobo que como figura de hombre —me explica ella dejándome algunas dudas.
—No parece amigo tuyo, parece algun amante, novio...
Me reí al instante, y eso era lo que verdaderamente parecía, tanto amor y cariño que no parecía amistad.
—Que mal pensada eres Michelle —entonces vi a mi amiga que se despegó de él y le dijo algo que no entendí.
Lily volvió a colocarse a mi lado y volvió a hablar.
—Ya verás —fue lo que dijo.
Me quedé mirando al lobo, este se acercó a mí y me miraba fijamente, de un momento a otro pude ver como sorprendentemente él se transformaba en un hombre, quedándo totalmente desnudo ante mí y me sonreía, mientras yo lo miraba extrañada. Mi amiga le extendió una mochila que ella llevaba mientras le comunicó algo.
—Aquí te traje ropa y calzado.
Me giré hacia ella.
—¿Entonces tú sabías que él venía?
—Por supuesto Michelle y no te asustes, él es bueno sólo que tiene sus defectos.
Darel tomó la mochila y se retiró hacia un arbusto donde pudo colocarse la ropa. Mientras Lily y yo conversábamos. Después que terminó el llegó hacia mí y no me quitaba la mirada de encima.
—Te presento a mi amiga Michelle.
Él me sonrió y extendió su mano hacia mí, yo hice lo mismo.
—Para mí es un placer —dijo él.
—Igualmente —le respondí a Darel.
—Nunca te había visto.
—Es que he venido muy pocas veces para acá. Mis padres le tienen terror a las manadas.
Él se rio.
—Humanos...
—¿Cuál es tu edad? ¿900 años? —me eché a reír.
—No. Precisamente, soy joven tengo 25 años —me sonrió.
—A qué mentiroso eres Darel, mi amiga tiene 200 años, ¿y tú dime?
Él se rio.
—Tómalo como si yo tuviera 25. No creo que sirva de nada decir mi edad.
—Está bien caballero de 900 años.
—Entonces... ¿Podemos ser amigos?
—Por supuesto, porque eres amigo de mi amiga o sino te estuviera diciéndo muchas cosas.
—Suenas como si fuera altanera y grosera.
—Es que lo es Darel —interferió Darel.
Y yo me incliné a mirarla.
—¡No hables mal de mí delante de tus amigos Lily! —le exclamé quejándome de su actitud.
—Cállate Michelle, tú eres uba grosera y no he dicho nada mas que la verdad —se pronunció Lily.
—Sí, pero estás provocando que Darel se lleve una mala impresión de mí.
—Descuida Michelle, a mí me encantan las mujeres así como tú —pronunció Darel.
Sonreí al instante de haberlo escuchado, eso quería decir de que yo no iba a tener problemas con él.
—Perfecto, desde ahora me caes mucho mejor. Te quiero mucho Darel.
—Oye, estoy celosa —dijo Lily de repente.
—Y a mí que me importa —le cuestioné a ella.
—Vaya, las dos se están peleando por mí. Ya basta chicas las dos son mías —pronunció Darel abiertamente.
—Descarado —le dejé bien claro.
—¿Y qué más linda? —me preguntó él a mí.
—Sexy, maldito.
Entonces él sonreía.
—¿Y qué más?
—Ahora mismo no me llega nada en mente. ¿Y saldrías conmigo?
—Claro que sí.
—¡Esperen! ¡¿Ustedes estan ligando?! —mi amiga Lily reclamó.
Ambos nos giramos hacia ella.
—¿Y qué tú crees Lily? —le preguntó Darel a ella.
—Ustedes están ligando.
—Sí, Lily. ¿Estás celosa?
—No Darel. Cómo crees. Yo nunca. De mis amigos no.
De hecho sí estábamos ligando, yo me lo encontraba atractivo, sexy por el momento. Quizás en un futuro yo podría aburrirme, aveces yo solía cansarme de los mismos hombres. Pero este tenía algo en especial, la cual yo debería de arriesgarme a conocer sin importar el resultado final.
—¿Y qué tú opinas Michelle? —me preguntó él poniendo su atención en mí de nuevo.
—Nos podemos conocer. Es como te dije, como eres amigo de mi amiga yo te trataría bien y espero eso de tu parte.
—Lo prometo —dijo él.
—Vámonos de aquí —sugirió Lily.
Nos desplazamos del lugar para retornar a la ciudad caminando, yo aún tenía dudas sobre Darel, pero decidí dejarlo para otro momento. Conversamos sobre nosotros en lo que llegábamos a la ciudad. El camino resultó ser muy agradable, tranquilo y lo mejor es que no ocurrió nada malo, todo ocurrió como debió de haber ocurrido.
—¿Y hacia dónde vamos? —preguntó Darel.
Se escuchó un silencio por un buen rato, entonces yo tomé la decisión de hablar.
—Lily di algo —pronuncié porque ella era la que llevaba la delantera y nos dirigía.
Ella solía ser misteriosa y era algo que me molestaba. Yo aveces le quería dar golpes, odiaba esa parte de ella que ocultaba ciertas cosas, quería mantener a los demás en suspenso.
—No tengo nada que decir, continuemos y deja el drama Michelle. ¿Acaso en algún momento te he llevado en algún lugar extraño? ¿Te he engañado? —me cuestionó ella.
—Es que me molestan algunas cosas tuyas. Yo no soporto el suspenso excesivo que puede surgir de ti, amiga.
—Tú nunca soportas nada, mejor dicho Michelle —recalcó ella.
—Sí, reconozco mis defectos amiga, pero los tuyo parece sacado de una película de suspenso.
Escuché a Darel reírse, él solo escuchaba la tonta discusión que tuvimos mi amiga y yo. Y por el bien de él, era mejor que se quedara callado. Así que decidimos más tarde quedarnos callados en lo que llegábamos hacia la ciudad.