Capítulo 8

1102 Palabras
Narración por TEDDY Ya mi amigo y yo, nos habíamos instalado en un apartamento que yo había alquilado por Air BNB, decidimos tomar esa desición que la anterior. Íbamos a estar más cómodo en todo los sentidos, Leo tomó mi auto e hizo algunas compras para ambos, él tenía algunos conocimientos sobre ciertos aspectos así que pudimos coordinar ciertos aspectos, él mismo había organizado las compras después que vino y pudimos conversar un poco sobre nuestro objetivo principal. —¿Qué harás Leo? —yo le pregunté a él. —No lo sé. —Escríbele idiota a Natalia, dile que estás aquí y que viniste por ella —le sugerí a Leo. Él me miraba sin apartar sus ojos de mí. De hecho me incomodó un poco. —¿No te quedó claro? —le pregunté yo a él. —Estoy nervioso. Al yo escuchar eso me eché a reír, no lo creía que mi amigo se sintiera así, él era verdaderamente increíble, yo no podía negar de que ambos estuviesen enamorados, pero ambos se hacían daño uno con el otro y cosas verdaderamente increíble, pero era la relación de ellos, ya yo quería que hubiese paz y tranquilidad entre ambos por un objetivo en específico. —Ponte a mover ese culo de una buena vez —fue lo último que le dije yo a él. Entinces me movilicé rápidamente abandonando el apartamento, por un momento me acordé de una vieja amiga que yo tenía mucho que no me comunicaba con ella, quería saber todo con referente a ella en ese momento, me dirigí hacia su casa, si aún era su casa, cuando llegué vi la casa del mismo color y con cosas que ella solía poner, supuse de que ella aún viviera así. Me bajé del auto y avancé con precaución hacia la casa, toqué la puerta hasta que alguien me abrió la puerta, había un niño delante de mí, me detuve a ver aquella criatura igual a mi amiga. —¿Se encuentra Alejandra? El niño asintió. —¿Y quién eres? —le continué preguntando. —Soy su hijo. Vaya era su hijo. —¿Y tu mami se encontra? El asintió. Me sentí aliviado. —¿Me la puedes buscar por favor? Volví asentir el niño, se movilizó a buscar a su madre, en algunos segundos ella extendió la puerta sorprendida al verme y yo le sonreí. —¿Qué haces aquí Teddy? —Vine a pasar a arreglar unos asuntos en esta ciudad y me acordé de ti. Quise saber si aún continúas viva o no. —Ay Teddy que amable eres, ven entrar. Nos movilizamos para yo poder entrar, estuve visualizando todo el alrededor y no estaba nada mal. Obviamente tuvo que cambiar muchas cosas pero se veía organizado, nos ubicamos en un mueble para conversar. —¿Y tu esposo dónde está? —No tengo esposo Teddy. —¿Ah no? ¿Novio? ¿Y el papá de tu hijo? —Estoy soltera Teddy. El papá de mi hijo tiene su pareja y no estamos juntos. —Entiendo... Eres madre soltera. ¿Y todo bien en tu vida? —Por el momento sí. ¿Y Leo qué me cuentas de él? Ahí acordarme de todo y de todos. —Leo está en el Air BNB que yo alquilé vine con él. —¿Y por qué no vino contigo? —Él no sabía que yo venía para acá, fue algo que me surgió de repente. —Te entiendo Teddy, tú y tus misterios. —Quiero que vengas a vivir a mi ciudad, te voy a conseguir empleo. Te daré un buen trabajo, se que eres una mujer trabajadora y haz luchado por tus sueños —le propuse a mi vieja amiga. Ella me miraba con los ojos resplandecientes, le agradó la idea y yo quería que ella estuviera en una mejor posición. —¡Ay Teddy! ¡¿De verdad?! Me haz dado una muy buena noticia —se expresó ella emocionada. —Sí, nos mantendremos en contacto, ya sabes. Tuvimos charlando hasta el cansancio luego yo retorné al apartamento. ### Dos días después se anunció una fiesta que iba ser anunciada en la ciudad por la noche, era luna llena, los habitantes iban a realizar un ritual importante, y luego iba a ver música, bebida, de todo. Leo pudo comunicarse con una amiga de Natalia y Michelle, ella había dicho de que ellas dos iban a estar ahí y se nos ocurrió la maravillosa idea de asistir a la fiesta de la ciudad. Nosotros habíamos llegado temprano y nos quedamos a la vera de la puerta de entrada ahí las podíamos ver, mientras tomábamos jugos nerviosos, tanto mi amigo como yo estábamos de nervios. —Me voy a desmayar —pronunció Leo. —Cállate idiota. Me tienes nervioso —mascullé en seguida. —¿Por qué me ofendes estúpido? ¿Qué te crees que por qué eres rico y poderoso puedes hablarle a los demás como te de la gana? —me reclamó el susodicho este. —No te lo vuelvo a repetir. Mi paciencia se estaba acabando, pero cuando vi a Michelle entrar pude respirar, detrás iba Natalia así que en seguida se lo dije a Leo. —Leo ya llegaron. —¿Dónde están? —Mira en la entrada —le respondí sin apartar mi mirada de donde ellas provenían. —Por fin. ¿Y qué hacemos aquí parados? Vi que mi amigo emprendió sus pasos e iba para allá, entonces yo me movilicé hacia allá detrás de mi amigo. Leo iba detrás de Natalia y la agarró por el brazo dejándola sorprendida. —¡¿Qué haces aquí?! —se expresó ella aún sin creerlo. —Vine de visita a esta ciudad con Teddy —le sonrió él—. Quiero que tú y yo resolvamos nuestros problemas. Ella aún lo miraba sin creerlo, así que yo decidí interferir. —Ya dejen de pelear, ustedes como quiera van a terminar en una cama. Así que dejen el drama. ¿Amor y paz que dicen? Ella posó su mirada en mí incrédula. —Dime que sí amor —le dijo Leo. Natalia colocó de nuevo su mirada en él pensativa y respondió como debió de haberlo hecho antes. —Está bien Leo. Sentí un alivio al escuchar eso. Yo veía como sonreían, hasta se abrazaron y se dieron un beso. Ahora sí yo iba a poder resolver mi problema con la fiera que de por cierto me giré a mirarla y me miraba mal, pero eso no era nada en ese momento.
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