Narración por MICHELLE
Respiré profundamente al ver que Teddy se había marchado, yo aún no lo podía creer de que se encontraba bajo el mismo techo que yo. Decidí tomar una siesta, Natalia me había escrito un mensaje y me dijo de que todos estaban tomando vino allá abajo. Pude dormir como por cuatro horas, entonces me puse a pensar en querer reclamarle privado a Lily, pero de un momento u otro me acordé de Moe, él podría decir todo lo referente a lo que tuvimos.
—Oh, por Dios —musité.
Mi sentido de alarma se activó y me empecé a movilizar rápidamente. Caminé rápidamente hacia donde ellos se encontraban con el temor de que Moe le contara a Teddy lo que habíamos hecho. Cuando llegué hacia ellos, me miraron sorprendidos y de una vez dirigí mis palabras mi mirada hacia Moe.
—Quiero hablar contigo ahora.
—¿Ahora? ¿Por qué no después? —se veía ya un poco mareado.
—¡Ahora imbécil!
—Wow que carácter —interfirió Teddy.
Rápidamente dirigí mi mirada hacia él.
—No te metas Teddy.
Él se rio como siempre y rodé los ojos. Luego volví a posar mi mirada en Moe.
—Te dije que ven, ¡ya!
Moe me hizo caso, se levantó de donde se encontraba y llegó hacia mí con una copa de vino en la mano.
—Mas te vale —le dije con firmeza antes de yo girarme.
Caminamos hacia la parte trasera en silencio, me aseguré de que nadie nos persiguiera y ahí pude tener una conversación con él. Uno al frente del otro.
—Moe te cité aquí porque quiero pedirte un favor.
—¿Qué quieres Michelle?
—No le cuentes a Teddy de que tú y yo nos hemos acostado.
Él me miró extrañado, como sino entendiera lo que yo le había dicho.
—¿Y eso por qué Michelle? ¿Acaso son algo?
—No somos nada. Es algo un poco difícil de explicar, luego te contaré. Tú estás tomando y no vas a entenderme.
—Como digas, no voy a decirle nada a tu novio Teddy.
—Cállate maldito. No es mi novio —le dije entre dientes.
—Que agresiva eres. Ni siquiera te he ofendido —le dio un sorbo a su copa de vino.
—Bueno ya te he dicho lo que te tenía que decirte, espero de que colabores.
Dicho todo aquello me aparté de él y me dirigí hacia la cocina, preparé una batida y me la tomé en seguida. Luego retorné hacia la habitación y me puse a ver una película por Netflix. En la noche me movilicé tomé un baño y decidí bajar, todos estaban borrachos, entonces yo decidí moverme hacia la cocina preparé cena para mí y retorné hacia la habitación, vi un TV durante unas horas, y me dormí como en eso de las once.
Al siguiente día me levanté como en eso de las ocho, bajé hacia la cocina, prepararé cafe y desayuno para mí. Obviamente todos estarían resacados, así que me dirigí hacia la habitación, tomé un baño y le escribí a Darel para vernos, él pasó por mí en un taxi y nos fuimos hacia su casa, esa era la primera vez que yo estaría allá. Me quedé observando la chimenea, mientras él cerraba la puerta. Cuando lo vi movilizarse decidí preguntarle sobre sus parentescos.
—¿Entonces tú vives solo? ¿Y tus padres y hermanos? —decidí cuestionarlo.
—Ellos viven en otro país, yo decidí quedarme aquí, me siento agusto en este lugar, además fui criado con mis abuelos en este lugar —me explicó brevemente.
—Tiene lógica.
Él asintió.
—Pero siéntate.
Me movilicé para sentarme en un mueble, y el se sentó a mi lado.
—Darel no sé por qué no te conocí antes, siendo tú muy cercano de Lily. Ella me dijo de que te gusta estar en el bosque merodeando.
—La verdad es que no sé como no te vi antes Michelle, creo que es por eso porque paso mucho tiempo en los bosques.
Me surgió preguntarle sobre eso de mates para yo poder entender algunas cosas y precisamente a Teddy.
—Por lo visto no haz conocido a tu mate.
—Aún no.
—Y... Explícame algo... ¿Eso es real? ¿Existen las almas gemelas para ustedes? ¿Un amor predestinado? —le pregunté con valor.
—Sí, todo eso es cierto.
—¿Puede un humano ser un mate de un hombre lobo o una mujer loba?
—Por supuesto Michelle.
—Entonces Darel es cierto —musité.
—¿Qué?
—Teddy dice que soy su mate.
—Ah. ¿En serio?
—Sí, Darel.
Hubo un silencio entre ambos hasta que yo misma decidí romperlo.
—No te preocupes podemos tener sexo cuando queramos, aún no soy novia de Teddy —quise consolarlo por si acaso.
—¿Por qué no quieres ser su novia Michelle?
—Simplemente porque no.
—¿Por qué no Michelle? ¿Qué te sucede?
—No quiero Darel y no me preguntes sobre ese asunto.
—¿Hablamos o nos revolcamos?
—Nos revolcamos —fue lo último que yo le dije.
Entonces me movilicé para quitarme la ropa, Darel anteriormente me había dicho de que le encantaba que yo me quitara la ropa, le gustaba verme sin ropa, él poco a poco fue desprendiéndose de la ropa de él. Cuando estuvo desnudo me subí encima de él, e inmediatamente fui introduciendo su sexo dentro de mí, cuando lo logré entrar me movilizaba rápidamente buscando el placer de ambos, me encantaba estar con él ambos disfrutábamos del placer que estábamos viviendo en ese momento. Yo estaba tan encendida que hasta que mo logré satisfacerme no me a parté de él.
—Vaya —dije.
Respiramos hasta lograr estabilidad, yo si me encontraba exhausta, me quedé mirando hacia arriba.
—¿Continuamos? —me preguntó él.
—Cuando quieras me puedes fundir.
—Yo quiero y mucho sexo —dijo él.
—Entonces podemos continuar, está lloviendo y todo es más rico cuando el clima se encuentra así —me expresé libremente.
—Tienes razón Michelle.
Vi como Darel se movilizó con su pene erecto, aún estaba exitado, llegó hacia mí y me penetró de una estocada. Hacía movimientos de van y ven rápidamente como me gustaba. Al parecer como estábamos era que hacía que nos cansáramos más fácilmente.