Bienvenido al infierno

709 Palabras
Bienvenido al infierno   —Bienvenido al infierno —Pronuncio el chico llamado Fernando dándole la mano. Blaze noto al pequeño de cabello castaño, ojos cafés y piel blanca que esperaba para que correspondiera su gesto, al chico le dio un poco de remordimiento verlo ahí, ese niño era tan inocente ¿Que pudo haber hecho para que lo trajeran ahí? Blaze finalmente tomo su mano para moverla de arriba a abajo. —¿Qué onda? Soy Daniel —Un chico con ojos verdes y cabello ligeramente rubio se acercó a ellos. —Blaze—Dijo este con simpleza. —¿Ya viste a los del sector A? —Dijo Daniel emocionado. —A uno... creo —Pronuncio confundido. —Es difícil verlos, viven hasta el otro edificio —Un chico rubio y de ojos avellanas los miro secamente desde la cama —¿Trajiste más cigarros? O el que ibas a prender era el único. —Una cajetilla —Dijo Blaze enseñándola por lo bajo. —¿Se la robaste a tu papá? —Volvió a preguntar el más emocionado de los 4, Daniel. —¿Qué hiciste para que te trajeran? —Lo interrumpió el chico rubio —No estás aquí por nada... ¿Entonces? —Choque el coche de mi papá. Daniel abrió los ojos con emoción y sorpresa. —No te pudieron haber traído por eso, está mintiendo —Blaze paso su lengua por su labio enojado, le empezaba a caer mal este niño. Un chico entro por la puerta, luciendo su uniforme muy bien acomodado y en su lugar. Al entrar Fernando y Daniel volvieron a sus lugares, el chico camino examinando cada una de las camas, pero se detuvo a ver al chico rubio, este sintió su mirada y se giró a verlo. —Que me ves —Soltó el rubio con desprecio. Blaze decidió no meterse más con el rubio, su actitud lo había desconcertado un poco, porque si todos parecían intimidarse con el chico castaño y de ojos promedio que acababa de entra por la puerta ¿porque él no? ... La noche había caído y todos se encontraban en sus camas durmiendo. Blaze se removía ansioso en su cama, el viento no lo dejaba dormir haciendo sonidos extraños. Cuando estaba a punto de conciliar el sueño una especie de silbido que sonaba un poco tétrico lo paralizo, se cubrió con las sabanas tratando de dejar escuchar eso pero lo único que consiguió fue aumentarlo más, estuvo un rato más así cuando al fin paro ese silbido. —Dime que tu también lo escuchaste —Le susurro Fernando desde su cama. Estaba a punto de responder cuando un grupo de chicos paso frente a su cama, entre ellos Daniel y el chico rubio. —No, no lo hagan —Fernando intento detener al de ojos esmeraldas. —Las ratas tienes que morir —Le murmuro el otro empujándolo levemente. A Blaze le inspiro un poco de miedo este nuevo Daniel su cara de emoción y amabilidad estaba remplazada por una de seriedad y enojo. Estaba a punto de hablarles, pero el chico rubio poso su dedo índice en su boca señalándole que se callara. Un poco asombrado observo como se dirigían a la cama de un chico, el mismo chico que entro a la habitación e inspiro respeto, y comenzaron a golpearlo. Estaban golpeando al chico que parecía que respetaban. ¿Qué me pasara a mí? Se pregunto. El chico soltaba gemidos de dolor mientras lo golpeaban y Blaze no soportó más. —Déjalo —Pronuncio tomando de la mano al rubio. —No te metas en lo que no te importa —Le reto este. —Dale, Thomas —Dijo Daniel mirando al rubio —Dale a la maldita rata peluda. Un sonido de pasos los alerto. —Escóndanse —Grito alguien y todos salieron corriendo a sus camas. En cuestión de minutos todos se encontraban en el patio principal siendo señalándolos como presuntos culpables de lo antes hecho. Hasta el momento el chico solo había señalado a Daniel, al rubio que ahora sabía que era Thomas y otro chico a quien no reconocía. —¿Alguien más? —Pregunto Julio, enojado. —Él Todas las miradas se giraron a Blaze.
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