El lobo se comió a la oveja —¡Me duele! —Chillo el chiquillo desde la enfermería. La monja que lo estaba atendiendo lo miro con cinismo y untó un poco más de alcohol en su espalda lastimada. —Fue suficiente —Le dijo otra monja llegando. La "enfermera" miro a ambos chicos que reposaban en las camas una última vez antes de marcharse junto con la otra. Después de unos segundos de que el dolor se había pasado giro su cabeza a la derecha encontrándose con la mirada perdida de cierto rubio acostado a su costado. —¿Estas bien? —Quiso saber Blaze preocupado —¿Thomas? —Insistió al ver que no respondía. —Si —Espeto dándose la vuelta dejando ver marcas frescas de su castigo. |...| Daniel y Blaze miraban por la ventana, no decían nada, pero se sentían cómodos, imaginaban una vida mejor desp

