Capítulo 27 Luciano se encontraba en el despacho de su padre, el último lugar donde lo había visto, rodeado de un silencio abrumador que parecía pesar sobre sus hombros. La atmósfera era densa, impregnada de recuerdos y de la reciente pérdida. Además, la cremación del cuerpo de su padre había sido un momento difícil para él, pero lo que realmente lo atormentaba era la inminente lectura del testamento y la necesidad de comunicarse con Amara. Mientras sostenía una copa de whisky en su mano, sus pensamientos se deslizaban hacia las palabras de Matías, su abogado. La obligación de que Amara estuviera presente en la lectura del testamento lo llenaba de ansiedad cada vez que pensaba en eso. Ahora no solo tendría que ofrecerle dinero por la receta, sino que también tendría que enfrentarla y dec

