La mañana había llegado y el sol por primera vez aparecía, alumbrando cada rincón de la ciudad. Kris esperaba a su primo Caleb en la entrada del departamento, el reloj en su muñeca marcaba las siete y media de la mañana no solía despertarse a esa hora pero como quedó con el castaño que iba a resolver las diferencias con sus padres no podía dejarle embarcado. Como era de costumbre Kris tenía su chaqueta negra puesta y con su cigarrillo en la mano era evidente que tenía nervios, el claxon de un auto deportivo lo sacó de sus pensamientos al ver de quien se trataba saludó y botó el cigarrillo en el suelo para luego aplastarlo con el pie. Abrió la puerta del auto y allí estaba Caleb esperando que entrara rápido, se hablaron un rato hasta que le preguntó dónde quedaba exactamente su casa. E

