El tiempo que Philip había cumplido en el reino de los sueños, la guardiana le decía que ella lo acompañaría esta la otra entrada solo que ella no iría con él porque no podía dejar solo el de ella. Eso le traería muchos problemas, Philip le comentaba que podría ser detectado y quién sabe qué podría suceder debía tener algo que fuera indetectable para otro guardianes. Se quitó aquella gran capa que traía y se la dio, mostraba gran parte de su cuerpo pero solo era un pantalón corto y una blusa de mangas cortas el gesto que ella hizo lo sorprendió no sabía si aceptar su ofrenda o negarse.
***** que es mucho lo que estás haciendo********* Philip un poco apenado por la situación.
****** crear otro, esto te ayudará mucho porque con la capa puedes pasar otros reinos hasta llegar al tuyo********** con tono amable.
No le quedó otra opción y la recibió, sus dudas seguían carcomiendo su mente porque tanto tiempo que estuvo a su lado para no saber su nombre. Quería saberlo antes de que cruzara el siguiente reino, se colocó la capa y esta enseguida cambió de color esta resaltaba porque era un azul cielo que resplandecía mucho. Ella se sorprendió un poco jamás había visto un color tan llamativo quizás esa era su aura pensó, emprendieron su camino sin decir palabra alguna alrededor de unos veinte minutos.
*** que no es prudente lo que voy a preguntar, ¿Me dirías tú nombre?******** Philip mientras se rascaba la cabeza.
*¿Por qué he de decirte mi nombre? Ya con mi título de guardiana basta.
**** arrogante eres, eres peor que Pax.
**********, ¿Feliz?
******* nombre, es griego por si no lo sabías. No costaba mucho decirlo, en fin espero que cuando muera realmente nos volvamos encontrar señorita Andromeda Feliz.
Ella nunca había revelado su nombre porque nunca quiso, no le veía algo tan relevante porque ella solo se concentraba en su rol de guardiana. Por primera vez el viento llegaba a ese reino, usualmente era un lugar cálido pero al parecer la capa se conectaba un poco con Philip ella se dio vuelta y no podía creer lo que estaba viendo un cielo oscuro junto a un atardecer sin duda fue lo más hermoso que vio en toda la eternidad, Andrómeda le dice que se detenga un momento le pareció un poco extraño al castaño pero aún así lo hizo para saber qué quería la guardiana. Le pregunta que estaba sucediendo, ella sin mediar palabra alguna le señala el cielo él observa su dedo y enfoca su mirada donde Andrómeda le dijo. De niño a él le gustaban ese tipo de atardeceres le recordaba lo mucho que disfruto ver aquel fenómeno tan espectacular.
****** había visto esto, incluso hay estrellas fugaces*********.
*** sí, solo en dos ocasiones en la que estuve en un campamento y la otra junto con mis padres cuando hicimos un viaje familiar********** Philip con un sonrisa.
***** que la capa buscó tus recuerdos más felices, y bueno dio con estos, en fin debemos seguir nuestro camino para poder llevarte a salvo al reino.
Se dieron vuelta y prosiguieron, pero algo extraño intentaba invadir el reino de los sueños y un pequeño temblor los detiene a ambos. Al parecer era un ente que buscaba la manera de entrar a como dé lugar, cada vez más la barrera se veía afectada por los golpes que recibía. Andrómeda tenía un mal presentimiento por eso le dijo que corrieran solo les faltaba poco por llegar, que ella misma se encargaría de lo que se revelara pero lo importante era que nadie podía verlo porque todo se complicaría más de lo que estaba, accedió a su idea y corrían como podían. Una gran estruendo se escucha y con eso el rugido de un animal extraño que jamás se había escuchado, solo Andrómeda lo sabía muy bien por eso se detuvo y alzó sus manos creando una barrera donde se acercara el animal este no tuviera posibilidad de cruzarlo.
*¿Me puedes explicar qué está pasando?****** Philip mientras corría sin saber que ella no estaba a su lado.
Se devolvió rápido y siguieron huyendo para no tener que preocuparse, aunque para ella era inevitable porque no se trataba de un animal común. Estaban lidiando con un Grifo, el ser más poderoso de la historia temidos por los babilonios en aquel tiempo. Philip le insistía que le diera una explicación pero ella obviaba todo, ella solo quería dejarlo a salvo porque sabía que alguien vendría por ella y le harían preguntas por eso debía cumplir su promesa porque sino Pax le podría recriminar que fue incapaz de cumplir algo que él le encargó a pesar de tantas ayudas aceptadas siempre terminaban peleando.
**********, por favor dime que está sucediendo*** detuvo**** que tengo el presentimiento que esa cosa viene por mí.
*¡Demonios humano! Como fastidias, es un grifo maldita sea. Me molesta cuando insisten en algo que no quiero responder, me sacas de mis casillas.
*** te dejara aquí sola lidiando con todo, te ayudare a vencerlo.
*¿Estás loco? No sabes a lo que te enfrentas, el grifo no se puede vencer.
Philip pensaba en algo que podría servir, solo que al parecer requería de gran cuidado, por eso decidió preguntar antes de actuar sus dotes de detective todavía seguían frescos como una lechuga. Le habló telepáticamente que debían hacer algo, idear un plan para poder librarse de su buscador, Andromeda asintió aunque no estaba del todo segura porque no sabía si podría funcionar lo que Philip le indicó antes que fueran a vencer al grifo. Ya las palabras que tenía en mente se las dijo a la guardiana, la bestia chocó con la barrera que fue creada alzaron sus manos y repitieron las palabras una y otra vez:******* ad vestri locus”*** un parpadeo el animal desapareció, ambos pudieron tranquilizarse pero algo más venía en camino una gran fuerza atrajo a Philip no logró decir nada solo desapareció dejando asustada a la guardiana.
Esa gran fuerza que lo atrajo fue cuando el otro umbral percibió la entrada de alguien, el otro reino no era como el de Andrómeda estamos hablando de un lugar donde reina la desesperación, la envidia, la codicia, ese lugar tenía un nombre que solo aquellas almas que no se arrepentían de sus actos eran enviados al reino del caos donde su guardián era el más despiadado y odiado por sus hermanos. Los gritos y risas desquiciadas fue lo primero que escucharon los oídos de Philip, podía sentir el gran calor que reinaba en ese horrible lugar.