Capítulo 2. Despertar

1052 Palabras
"Merdaaa ¿dónde se encontraba?" Lula se llevó una mano a la cabeza, le dolía mucho. Nunca había bebido de ese modo, "ni tomado drogas" le dijo la voz de su conciencia, y hablando de conciencias la noche anterior había perdido completamente la cabeza, el ardor entre sus piernas y una mancha de sangre seca le recordó algunas de las cosas que hizo con ese muchacho "bonito" la noche anterior. Y no pudo evitar sentir un rubor trepando por sus piernas. Ella nunca había sido de esas chicas que salían, siempre fue más bien estudiosa… pero con su "predicamento" debió huir de su país, y California era la tierra de la madre que nunca conoció. Su padre dijo que los abandonó, pero esa no había sido la única esposa de su padre aunque Lucía fue su única hija. Y ella sabía la verdad, su padre era un maltratador. No les pegaba, pero las denigraba, había tenido cuatro esposas y ninguna le había dado su tan anhelado hijo varón . Solía decir que debía conformarse con Lucía, pero en determinado momento de su vida ella decidió que lo que dijera su padre no iba a afectarla, al menos, hasta que tomó esa decisión que hizo que Lula huyera de Rio de Janeiro hacía unos meses atrás. Se fue con lo puesto y el malparido de su padre había bloqueado sus cuentas de inmediato. Al menos pudo viajar allí, dónde con rapidez se había hecho amiga de Ximena, una stripper del club donde trabajaba. Fue casi de casualidad, en una cafetería una mañana. Lula suspiró. Solo tenía una foto de su madre, y era muy vieja, y una fecha, eso era todo. El hombre se dio vuelta y ella lo miró de reojo. A pesar de ser considerada atractiva nunca había estado demasiado interesada en los chicos ni las chicas. Había tenido demasiado de experiencia por su padre y muy joven había decidido que no se casaría ni tendría hijos. Un sudor frío le recorrió la espalda al darse cuenta de que no habían tomado precauciones, igualmente no estaba en un día fértil, pero quizá sería conveniente que tomara la pastilla del día después. Y luego estaba el tema de las enfermedades...Aunque Bradford, ella sabía que ese era su nombre sin contar con las veces que lo pronunció mientras lamía su v****a como perro chupando un hueso, era deportista, así que esperaba que estuviera limpio y por las dudas podría ir al ginecólogo que iban algunas de las chicas. Un tal Nathan que hacía trabajo social en una de esas pequeñas clínicas de la ciudad. Ahora pensaba que nunca debió haberse dejado llevar por el deseo de ese modo … si al menos Brad no la hubiera besado de esa manera tan sensual no se hubiera puesto tan caliente ni le hubiera dejado hacerle todas esas cosas... QUÉ HORROR. Pero no, bendito Deus, el bonito tenía que tener esa lengua pecaminosa que hacía que se mojara aún cuando su v****a ya dolía. Si hasta el culo le dolía, él había intentado por allí pero no pudo gracias al señor sino quien sabe cómo haría para caminar, ya bastante le dolía la v****a. Esa que él lamió y penetró hasta el cansancio literal, hasta que se quedaron dormidos. De algún modo se dio cuenta que aún tenía la máscara puesta y se la quitó y dejó sobre la cama casi con enojo. ¿Qué me diste de beber Ximena? Pensó con un gemido interno mientras se cubría con la sábana y buscaba su 'ropa'. Si es que podía llamar a ese trapo "ropa". Cuando se movió en la cama, él intentó abrazarla y ella lo esquivó. Pero él quedó destapado y desnudo. Así que al girar lo vio y gimió en voz alta. Merdaa, que era bonito… Más de lo que recordaba. Con un suspiro acarició su cabello suave. Se mordió el labio inferior echando una última mirada al cuerpo del hombre desnudo. Su piel, era blanca pero tenía un lindo color dorado por el sol, largas pestañas oscuras hacían sombra en sus mejillas, su nariz era masculina, y su cabello estaba desordenado dándole un aspecto más juvenil, aunque le calculaba unos treinta como mucho, ella tenía 27 para 28. Tenía el pecho musculoso y sus bíceps eran abultados y fibrosos, se notaba que hacía deporte, recordó que su familia tenía una marca más famosa que Rip Curl que hacían trajes de baño, neoprene y ropa de ese estilo, playera, o para deportes extremos y que él los practicaba aunque bueno muchos surfeaban en esas playas… Su mirada bajó siguiendo el camino de su columna vertebral hasta llegar a un culo perfectamente redondeado y con la marca de su traje de baño. Agradeció que estuviera de espaldas, porque le avergonzaría mucho ver su m*****o aunque la noche anterior lo había lamido y tocado. De solo pensarlo sus mejillas se pusieron más rojas, "¿Qué hiciste esta vez Lula?", sin embargo también sintió su piel estremecerse. Cómo si no hubiera estado realmente viva hasta ese momento, era un poco tragicómico considerado el verdadero origen de su viaje a ese lado del planeta. – Lula ¿estás aquí?– pronunció en voz alta Ximena y ella se llevó un dedo a la boca para acallarla cuando el hombre se giró… La miró y gesticuló para que la esperara, pues lo último que quería era que él despertara. Sin compromiso, sin conocerse, así era mejor. Una noche alocada como las que nunca había tenido porque nunca le había parecido algo demasiado interesante. Hasta que llegó a California y todo cambió. Ya no era virgen inclusive y aunque nunca lo había considerado verdaderamente un lastre se sentía bien. Con un suspiro cargado de satisfacción y sin más dilaciones, Lula tomó su vestido y su ropa interior y se los puso con rapidez. Por alguna razón, sentía el deseo de quedarse allí, aunque no podía. Ni debía, y en ese punto consideró que lo más ecuánime era no ceder ante la tentación. Por muy tentador que resultara claro. Así que se agachó, besó su cuello sin poder evitarlo y susurró un "Bye bonito"...Y pudo ver su piel estremecerse y ponerse sus pelos de punta. Y por alguna razón extraña en ese momento para ella, eso se sintió muy bien.
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