La música estaba a todo volumen y para todos en la casa estaba claro que estaba de buen humor. Habían muy buenas razones por las que en estos momentos estaba dispuesta a cantar a todo pulmón mientras Allison me miraba divertida desde la cama. - Estas extrañamente feliz para ir a un almuerzo con Antonella. -comentó mientras yo me acercaba a gritarle en la cara la canción que se estaba reproduciendo en esos momentos. Mi hermana rodó los ojos riendo y me empujó mientras yo seguía cantando y bailando por mi habitación. Normalmente no tenía días tan buenos. Mucho menos después de un viernes. Sin embargo, la semana había transcurrido con muchas buenas noticias, lo suficiente para que nada lograra ponerme de mal humor. - No es solo el almuerzo. -le resté importancia bailando hasta mi peinador

