Intriga

1309 Palabras
—No trabaja directamente conmigo… usted lo dijo —me mira fijamente y ladea la cabeza tratando de entender lo que le digo. —No me gusta tanta formalidad entre mi abogado y yo. —¿Perdón? —Busque alguna otra manera de llamarme… por mi nombre —respondí quería reírme pero mi expresión seria seguía. —No me gusta tanta formalidad como dije. —Lo lamento, usted es mi superior y por ende le debo respeto mutuo. —con seriedad y profesionalismo lo dice. —Pues piénselo —dije y camine a la salida sonreí por un breve instante ni siquiera yo mismo me lo creía. Los siguientes días supe por allí que Daniel seguía frecuentando el bufete y claramente sabia el pretexto del porqué, me seguía pareciendo extraño, asi que decidí ir a ver a Angelo y saber más sobre el caso. —¡Alessandro y esa sorpresa! —Todo de maravilla como siempre —sonreí y al mismo tiempo me ofreció un whisky. —Me alegra mucho, pero todo bien —frunció el ceño con preocupación. —Perfecto como siempre, aunque hay algo que quiero preguntarte… —Soy todo oídos. —Supe que Daniel ha estado frecuentando el bufete… alguna asesoría de la que no me he enterado —dije recostándome sobre el sillón. — ¡Es eso! —Sonrió —nada en especial, sabes Fiore es muy profesional incluso vino hasta a mí para que las cosas no parecieran “extrañas” creo más bien que es Daniel quien está interesado en ella… y no le veo nada de malo. — ¿Por qué lo dices? —dije tocando mi barbilla. —El otro día le trajo personalmente un arreglo floral y escuche que la invito a salir pero ella no acepto… —Muy profesional… —dije irónicamente. —Lo es, dijo que no quería involucrarse con nadie… —sentí un alivio y no sé por qué. Después de la plática decidí ir a mi departamento estaba cansado y quería dormir algo, estas semanas habían sido agotadoras y quería olvidarme de todo. Salí de la oficina de Angelo y me dirigí al estacionamiento para ir por mi auto cuando de pronto los veo a ambos. — ¿Algún problema? —me acerque a ambos, Daniel tenia estacionado su auto junto al de ella y parecía que trataba de convencerla. —Ninguno Alessandro, simplemente que a la señorita ya no le prende el auto asi que mientras venga un mecánico me ofrecí a llevarla —dijo con coquetería mientras la miraba. —Sí, pero ya le dije al señor Thomas que me iría en taxi —respondió tajante y eso me hizo pensar de nuevo, apareció la Srita “Contestona”. —No hay ningún problema en llevarte Mía —su tono de voz era juguetón cada vez más. —Ya le dije Sr. Thomas que no se preocupe—estaba molesta y pensé que quizás era por la insistencia de Daniel. —Está bien, yo la llevo Srita Fiore, necesito de su asesoría —conteste y ambos me miraron atónitos. —Pero el Sr. Angelo no me dijo nada —respondió ella tratando de “recordarlo”. —Algo de improvisto, si me disculpas Daniel se me hace tarde y debemos irnos —dije abriendo la puerta del copiloto. —No, no por mi está bien… te veré después Ricci —contesto un tanto molesto y era porque no habría logrado su cometido. Mía subió al auto y lo rodee para entrar, me puse el cinturón y ella parecía incomoda por mi presencia, su mirada permanecía al frente, manos sobre sus piernas y podía sentir su respiración agitada. — ¿A dónde vamos Sr. Ricci? —pregunta sin voltear a verme. —De hecho a ningún lado —en cuanto dije esto volteo con rapidez y me miro extrañada. —Y antes de que diga algo más, agradézcame que la salve… — ¿Salvarme, de qué? —contesto con sarcasmo. —Se veía incomoda con Daniel… —volteo de nuevo al frente y carraspeo antes de continuar. —Gracias —dijo seria otra vez. —Tal parece que le agrado… —Lo dudo —contesto con frialdad. —Conozco su profesionalismo y sé que no le encanta la idea de estar involucrada en… —Gracias, pero tengo mil motivos para no… querer nada con el Sr. Thomas —su tono de voz seguía reflejando su molestia. No quise seguir cuestionando asi que permanecí callado, pedí antes las indicaciones de su casa y por suerte quedaba en el camino justo antes de mi departamento. —Llegamos —detuve el auto y veo que está a punto de abrir la puerta del auto cuando la detengo sosteniendo su muñeca con delicadeza, su piel es suave. —Lo hare yo… no se preocupe —baje del auto de inmediato. —Gracias Sr. Ricci — respondió cuando abrí la puerta del copiloto, su cabello marrón olía a flores, sus intensos ojos azules brillaban… —¡Alessandro! —oímos un grito desgarrador tras nosotros y por la voz supe de inmediato que sería… Sofía. —Se puede saber qué haces con esa —dijo con desprecio. —Calma tus “celos” no tengo porque darte ninguna explicación —dije poniéndome rígido y serio de nuevo. —Tú me tendrás que aclarar niña que haces con un hombre… —No tengo porque aclararle nada señorita, el Sr. Ricci amablemente me trajo a casa… —respondió con molestia, su rostro desprendía lo furiosa que se estaba poniendo. —Claro que me las debes… ¿de dónde la conoces? —dijo Sofía con soberbia. —Ya te dije que no tengo porque explicarte, son mis cosas… —Pero… —insistía Sofía sin éxito alguno. —Es mejor que te vayas, te lo advertí —la tome del brazo e hice que camináramos un tanto lejos de mi auto. —No puedes hacerme eso Ale… —Aléjate o te demando y no estoy jugando —fruncí el ceño molesto y apreté mi puño mientras con la otra apretaba su brazo. —Eres un idiota… —reclamo y siguió su camino. —Lamento la escena —dije reponiéndome. —No se preocupe, creo que fue mala idea… su novia iba furiosa. —No es mi novia… —oh… —quedo callada por un instante. —Le ofrezco algo de tomar —dijo y ese sonrojo de nuevo se asomó en ella. Asentí con la cabeza. Entramos a su departamento, pequeño y cómodo. Se avecino pronto a la cocina para preparar un café y noto que vive sola… —Quizás este acostumbrado a tantos lujos… ya ve que… —No está bien, el lugar es acogedor —respondí perdiéndome en su mirada grisácea. Sirve el café y una rebanada de pastel, se sienta a mi lado y sé que está nerviosa además yo en mi vida jamás aceptaría estar con alguien a solas y mucho menos con algún trabajador. Se volvía a mostrar seria tal como en el viaje, la observo y entiendo porque Daniel esta en busca de ella. Oímos el timbre y ella sale a ver y escucho la voz de… — ¡Daniel! —dijo con sorpresa. —Necesitamos arreglar las cosas Mía. —Ya te dije que no quiero nada contigo… ¿es difícil entenderlo? —saco de nuevo su carácter pensé mientras oía todo al otro lado. —Entiendo tu molestia y… —Qué bueno que lo hayas entendido asi que mejor lárgate de una vez… — ¿Por qué eres asi de fría conmigo? —Tú lo quisiste asi… — ¿Estas con alguien? —su voz se tornó seria y molesta y temía que hiciera algo. —No tengo porque darte explicaciones de lo que hago o no —respondió ella, parecía cada vez más molesta.
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