Evangelina. —Mamaaaaa. —Jonás viene con una paleta de helado. —Mmmm, que rico hijo. —Si, mía. —me inclino a probar. —¿Y Ezem?. —Quedó hablando con la novia. —Ah bien, pasa, Jonás te preparó una copa de helado, iba señalando lo que decía que a mamá le gustaba. —Si es re inteligente, sabe todo. —voy al sillón sentándome recibiendo el cuenco con helado—. Muchas gracias, y gracias por recibirme tan bien, porque yo no debería estar aca, solo mi hijo. —Yo creo que Ezem ya te lo ha dicho, eres la mamá de nuestro nieto, del sobrino de ellos y del hijo de mi hijo, no nos conocemos para nada Eva, saber de ti y de Jonás fue algo que no nos esperábamos. —miro a la nada moviendo los dedos en el cuenco—. Solo espero que nos podamos llevar bien, que podamos ponernos de acuerdo en las decisiones q

