Savannah Pasé toda la tarde en la página de citas, tratando de conseguir a un buen candidato. No tuve mucha suerte, la mayoría no quería que la primera cita fuera en una inauguración, sobre todo en una tan importante como un nuevo gimnasio en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. Cuando estaba por rendirme y aceptar que tuviese que confesarle a Carter que no tenía ninguna cita y que le mentí, Amelia me llamó cuando estaba a punto de irme a casa. —Conseguí al partido perfecto —aseguró, la emoción burbujeante en su voz. — Es muy apuesto, veterinario y divertido. Fruncí el ceño, porque no confiaba en mi mejor amiga, al menos no después de emparejarme con aquel imbécil tacaño de hacía unos días. —¿De dónde lo conoces? —pregunté. —En realidad lo conocí en el café hoy, pero le co

