El valle oculto de los brujos se encuentra en un lugar muy apartado, es protegido por múltiples hechizos y barreras mágicas, en ese lugar no puede entrar quien no es invitado, así evitan a los intrusos indeseados, es por eso que, relativamente pocos conocen de su existencia, son descendientes de brujos ancestrales y por ello su poder es mayor al de otros brujos, su existencia es tan poco conocida que para algunos forma parte de un mito creado por viajeros.
Ellos se encuentran ocultos por su seguridad, ya que en la antigüedad brujos que practicaban la magia negra, en su afán de ser más fuertes y poderosos mataron a muchos brujos ancestrales para robarles su poder mágico, por lo que prefirieron borrarse del mapa para poder mantener vivo su linaje o de lo contrario correrían el riesgo de extinguirse.
En las fronteras de ese maravilloso clan deambulan dos brujas, su aldea fue aniquilada por una manada de lobos que buscaba expandir su territorio, la mayoría de los habitantes murieron y los que sobrevivieron dejaron el lugar para no ser esclavizados o asesinados.
Inmediatamente Rodrigo salió de las barreras mágicas cuando sintió la presencia de las brujas merodeando por el lugar, el como gobernante del clan de los brujos, tenía que supervisar que no fueran una amenaza para ellos, fue así como se encontró con Celeste, una bruja destinada como su pareja por la diosa Hécate (deidad de los brujos).
Era una tarde de abril, el sol aún no se ocultaba, sus cálidos rayos aun tocaban el verde valle, en una choza, Celeste se encontraba tomando una siesta, estaba en el último mes de su embarazo, después de su primer hijo, le fue muy difícil volver a quedar embarazada y ahora que al fin lo había logrado, era un embarazo de alto riesgo.
Rodrigo ayudaba a su primogénito Alexis de 6 años con algunos hechizos, ya que en un futuro él se quedaría a cargo del valle de brujos, de pronto el cielo se oscureció y comenzó caer una lluvia torrencial, en ese momento celeste sintió un dolor insoportable en su vientre bajo, señal de que pronto daría a luz.
Después de las extenuantes horas de labor de parto, al fin, nació una hermosa bebe.
_Rodrigo quiero que mi pequeña se llame Sofia...
_Es un hermoso nombre, al igual que mi bebe...
¿Qué poder despertar esa pequeña criatura?
Pasaban los años y la pequeña Sofia crecía cada vez más, pero ella no daba indicios de tener aptitudes para la magia, por más que los brujos intentaban enseñarle nuevas formas de conjurar, no lo lograron, por lo que se dieron por vencidos y pensaron que ella no tendría el don de la magia, algo raro teniendo dos padres brujos.
Pese a que los padres de Sofia diariamente le demuestran el gran amor que sienten por ella y le dicen lo especial que es, en su interior se siente insegura consigo misma, vive rodeada de brujos y aunque lo intenta no puede realizar hechizos mágicos, ansiaba aprender a manejar algún elemento natural, así como su hermano podía manipular el agua en sus tres estados, solido, líquido y gaseoso.
Estar ocultos parecía ser bueno para Sofia, lo que significaba que no había amenazas de las cuales cuidarse, le encanta mantenerse ocupada investigando sobre las propiedades medicinales de las plantas (medicina ancestral), desde siempre ese ha sido su pasatiempo favorito, las plantas son su escape de la realidad a la que se enfrenta diariamente.
Un día como todos, después de desayunar, Sofia salió de su casa para ir al parque de juegos, se encontraba jugando sola para evitar que los demás niños la molestaran, como ya era común cada vez que la veían.
Sofia le oculto a sus padres y hermano que los niños la molestan diariamente. Si por alguna razón se llagaran a enterar ¿Quién sabe que podría pasar? Recordó el día que su hermano por casualidad escucho cuando una niña se burlaba de ella, al escuchar lo que le dijo, Alexis la congelo por algunos minutos, después de muchos ruegos de parte de Sofia, el accedió a deshacer su hechizo.
Sofia no deseaba que sus padres se enterarán de lo que acababa de hacer Alexis y terminara metiéndose en problemas por defenderla haciendo uso inadecuado de sus dones. Sus padres siempre les han enseñado que tienen que hacer uso de la magia cuando es realmente necesaria o si se encuentran entrenando, aun cuando la localización del valle esta oculto, no dejan de entrenar, pues no descartan la idea de que en cualquier momento pueden ser víctimas de un ataque enemigo.
Sofia estuvo jugando por un buen rato, los niños comenzaron a llegar cada vez más, un instante después, se encontraba rodeada de algunas niñas que por conocer algunos conjuros y manejar algún elemento natural, sentían que eran superiores a Sofia, una de las niñas que controlaba el agua le arrojo un chorro empapándola, mientras las otras niñas creaban remolinos de viento y hacían que la tierra se levantara para cubrirla por completo.
La impotencia se mezcló con la ira e hizo Hervir la sangre en su interior, se sentía humillada, había sido víctima de insultos y burlas, no obstante, jamás habían llegado al punto de lastimarla físicamente. Sus manos ardían, su cabeza estallaba de dolor y un malestar inmenso se instaló en sus ojos, comenzó a perder el control de su cuerpo, así que dejó de luchar y se dejó llevar por el poder que se expandía sin control de muchas formas en todo su organismo.
Con un movimiento de sus manos hizo levitar a los niños, a su alrededor se creó una barrera en la que nadie podía entrar, el cielo comenzaba a llenarse de nubes negras, posteriormente caían rayos por todo el lugar, los niños gritaban, pero Sofia simplemente no podía salir de ese trance.
Eleazar el anciano brujo del valle, pasaba por el lugar en el momento que se suscitó el incidente, el anciano al escuchar el llanto de los niños, intento suprimir los poderes de Sofía sin lograr su propósito, después de utilizar varios hechizos para poder traspasar la barrera y dejar a Sofia inconsciente, pudieron sacar a los niños que se encontraban aterrados ante aquel suceso.
_ ¿Qué fue lo que paso? _ pregunta Rodrigo el padre de Sofia.
_No se amor, vine en cuanto me llamaron, aun no me dicen nada_ le contesto Celeste la madre de Sofia.
De la cabaña sale el anciano Eleazar y les cuenta lo que alcanzó a observar:
Tras revisar minuciosamente a la pequeña Sofia, se determinó que es la reencarnación de una bruja ancestral y por lo tanto es portadora de un poder extraordinario, pero hasta ese momento se encontraba dormido por alguna extraña razón, como aun es una niña de tan solo diez años tiene que usar un estabilizador, para suprimir su energía y no se salga de control, hasta saber quién era la dueña del alma reencarnada en Sofía.
Después de hacer una exhaustiva búsqueda en sus antiguos libros, el anciano Eleazar determino que la única forma de mantener estable a Sofia, era con un talismán bendecido por las ninfas, además de estabilizar su energía y emociones, también tiene el poder de sanar. El problema es que, debido a la rareza de esos talismanes hay muy pocos, por lo que sería casi imposible encontrar alguno, por lo tanto, tienen que sellar el poder de Sofia con un hechizo.
Sofia pronto cumpliría los veinte años, al ser la pequeña hija del líder de los brujos es conocida por todos los del valle, eso la hace sentir muy incómoda ante la mirada expectante de los demás que siempre esperaban perfección en los hijos del dirigente, en especial con ella que constantemente era comparada con su hermano mayor futuro dirigente del valle de brujos.
El posee un dominio singular de la magia, además de ser el más fuerte a la hora de combatir cuerpo a cuerpo. Sofía por otro lado destaca por su habilidad con los cuchillos, su velocidad además de ser una arquera experta.
Después de nueve años, Sofia se ha destacado por sus múltiples habilidades, quien pensaría que la pequeña que no tenía ningún don, ahora sería la más destacada de todos por su tenacidad, incluso con su poder sellado, puede emplear algunos hechizos mágicos demasiado sobresalientes para su situación, lo que ha originado que los demás noten su extraordinario poder.
Las veces que uso su magia, daño mucho a sus contrincantes, por suerte las barreras mágicas del valle impiden que ocurra una desgracia, por mucho que practica a solas en el bosque es muy difícil mantener el control de su poder cuando lo suelta, la diosa Hécate la ha bendecido con un grandioso poder o es lo que siempre le dice Eleazar para calmar sus inquietudes.