Los días transcurren sin ningún problema después de que Esteban se ha marchado. Hoy debo presentar mi examen de admisión, y aunque no estoy segura de sí quiero estudiar o no, lo hago por mi madre. Ella me acompaña hasta la sede y espera con paciencia a que salga para irnos de vuelta a casa. A Fernando también le ha tocado hoy. Pero en otro lugar. Cuando llegamos a casa Abigail me dice que Esteban me ha llamado y dejado el mensaje de hablarle en cuanto llegara. Le había comentado que dejaría el teléfono en casa, para no tener distracciones. Tomo mi teléfono y lo enciendo, no hay ningún mensaje de él por lo que supongo recordó lo del teléfono. Marco su número y espero su respuesta. —Ya llegué —le digo. Estoy sentada en el sofá, mi madre me rasca la cabeza suavemente, estamos acaloradas

